¡Reverdezcamos nuestro mundo!

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Vol. XLIV No. 2 2007

El cambio climático ha acabado penetrando en la conciencia del público. A ello se suma, de forma inevitable, la necesidad de adoptar en la actualidad medidas decisivas con carácter urgente, antes de que sea demasiado tarde. Este número especial de la Crónica ONU ofrece, a través de una variedad de perspectivas singulares, una imagen completa de la situación en la que nos encontramos actualmente en relación con el cambio climático.

El enorme sector industrial de China es una potencia económica inexorable que contribuye de forma notable a que este país consiga aumentar su producto interior bruto (PIB) a tasas cercanas al 10% anual.

La evidencia científica actualmente disponible ha puesto de manifiesto que los beneficios de una actuación temprana decidida superan con creces los costes de la inacción.

A lo largo de las próximas semanas y meses, los tres enviados especiales para el cambio climático designados por el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, realizarán visitas relámpago a las principales ciudades capitales a fin de construir un consenso sólido y sostenible en la acción contra el cambio climático.

En un mundo con unos límites de emisiones de carbono cada vez más estrictos, las tecnologías de energía solar representan una de las formas de generación de electricidad más limpias. La energía solar no produce emisiones mientras se genera y los estudios han demostrado claramente que la huella de carbono durante su ciclo de vida es inferior a la de los combustibles fósiles.

El cambio climático mundial afectará a todos los aspectos de la vida social en el siglo XXI. Las medidas necesarias para responder a los desafíos que trae consigo el calentamiento de la Tierra y mitigar su impacto van mucho más allá de la indispensable transición tecnológica de los procesos productivos y de los cambios en los hábitos de consumo de los individuos.

El cambio climático ha emergido como uno de los mayores desafíos ambientales a los que se enfrenta el mundo. Hace veinte años, en las Naciones Unidas, Gro Harlem Brundtland, ex Primera Ministra de Noruega y ex Directora General de la Organización Mundial de la Salud, llamó por vez primera la atención mundial sobre las amenazas planteadas por el cambio climático para la Tierra y sus habitantes.

El cambio climático se reconoce como una de las amenazas más graves a que se enfrenta la humanidad. Nadie es inmune a sus efectos. El efecto de las variaciones climáticas y el cambio climático sobre los sistemas naturales y humanos plantea serios retos a nuestro objetivo de reducir la pobreza y alcanzar un desarrollo sostenible.

La región árabe está compuesta por 21 países, que se extienden desde el Norte de África hasta el Asia sudoccidental, sobre una superficie total estimada de 14,1 millones de kilómetros cuadrados. Su vasto terreno incluye una variedad de características fisiográficas como llanuras, mesetas, valles secos y una cantidad relativamente limitada de zonas altas y de montaña.

El cambio climático es un problema de tan amplio alcance y con una importancia potencial tan abrumadora que podría resultar útil que nos detengamos y centremos nuestra atención en las medidas prácticas que pueden ponerse en marcha para adaptarnos al calentamiento del planeta y reducir sus consecuencias negativas.

Imaginen la escena: estamos en el año 2027. China es responsable del 15% del consumo mundial de energía; California ha impuesto restricciones permanentes de agua; las agencias de ayuda advierten de que, por efecto de las lluvias tardías, el espectro del hambre generalizado vuelve a azotar al África meridional; se registran casos de malaria entre las personas que pasan sus vacaciones en Grecia y Turquía.

La última reunión de la Comisión para el Desarrollo Sostenible (CDS 15) examinó el cambio climático mundial junto con el desarrollo energético, industrial y del aire como un conjunto de problemas interrelacionados.

El cambio climático está transformando nuestro concepto de la seguridad. "Esta no sería la primera vez en que hombres y mujeres tendrían que luchar por tierra, agua y recursos, sin embargo esta vez será a una escala mayor que no puede compararse con la de conflictos de la antigüedad", declaró el representante del Congo en el transcurso de un debate del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en abril de 2007.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) describe el círculo polar ártico como el "barómetro" del cambio climático mundial. Los 160.000 esquimales que viven en el Norte del Canadá, Groenlandia, Alaska y Chukotka (Rusia) han sido testigos del cambio que ha sufrido su entorno natural como resultado del calentamiento de la Tierra durante casi 20 años.

Desde que asistí a la Conferencia de Kyoto sobre el cambio climático en 1997, me ha fascinado el desarrollo del debate internacional sobre esta cuestión. Existen pocas fuerzas capaces de remodelar el paisaje a nivel mundial del modo en que puede hacerlo el cambio climático.

Las cuestiones relativas a la sostenibilidad -- en particular el cambio climático y las energías limpias -- , además de la seguridad energética y el acceso a la energía, son apremiantes preocupaciones de nuestro tiempo.

Durante la reunión de países industrializados que conforman el Grupo de los Ocho celebrada en Heiligendamm (Alemania) el 6 de junio de 2007, se pusieron las cartas sobre la mesa y las fuerzas reunidas para luchar contra el calentamiento global se posicionaron en bandos opuestos.

En medio del actual debate internacional sobre el cambio climático, resulta instructivo mencionar que las Naciones Unidas y la comunidad internacional han tardado dos generaciones en llegar a este punto.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) fue creado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en 1988 con el objetivo de reconocer el problema de un potencial cambio climático mundial.

La inminencia y gravedad de los problemas que plantean los cambios acelerados del clima a nivel mundial se hacen cada vez más evidentes. Las olas de calor son cada vez más rigurosas, las sequías y lluvias torrenciales más intensas, las placas de hielo de Groenlandia están retrocediendo, el nivel del mar sube y la acidificación creciente de los océanos amenaza con perjudicar la cadena alimenticia del medio marino.

Si existe una cuestión que mi país, Tuvalu, lleva muy cerca del corazón, es la del cambio climático. Tuvalu es un pequeño atolón de coral que se encuentra en mitad del Pacífico Sur. Nuestra existencia está estrechamente ligada al medio marino y vivimos de lo que nos regala el océano, siendo el pescado nuestra principal fuente de proteínas.