Ciudadanía mundial

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Vol. LIV No. 4 2017

Este número se centra en la ciudadanía mundial, que se ha definido como el concepto por el cual nuestra identidad trasciende las fronteras geográficas y nacionales, aun cuando las respetemos, y que afirma que nuestras acciones sociales, políticas, ambientales y económicas tienen lugar en un mundo interconectado. Los artículos examinan, entre otras cosas, el nexo existente entre la reducción de la desigualdad y la ciudadanía mundial, la protección de la diversidad cultural y lingüística, y los derechos y responsabilidades que se derivan de la condición de ciudadano del mundo.

En este número de la Crónica ONU, hemos invitado a varios distinguidos colaboradores a compartir con nosotros sus perspectivas sobre qué es la ciudadanía mundial y cómo puede traducirse este concepto en soluciones a los desafíos y preocupaciones mundiales.

La comunidad internacional debería abordar el modo de conseguir que la educación para la ciudadanía mundial sea inclusiva y respetuosa, universal en sus principios y local en su impacto, y que pueda dotar a todos los estudiantes de las capacidades y las cualidades necesarias para dar respuesta a los complejos problemas que enfrenta la humanidad en la actualidad.

¿Cuáles son los valores universales que se requieren para definirla? ¿Se trata de un destino concebible o de un sueño improbable?

La humanidad siempre ha tenido que enfrentar los desafíos evolutivos. Sin embargo, nos corresponde a nosotros liderar el cambio con visión y gestionar los desafíos velando por la protección del tesoro de nuestra identidad cultural y diversidad lingüística.

Como Alcalde, estoy orgulloso de que Bristol sea una “ciudad santuario”, que colabora con organizaciones para apoyar a los refugiados y los solicitantes de asilo, y de que seamos la primera Ciudad del Aprendizaje de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en Inglaterra, una Ciudad por el Comercio Justo y en 2015 la primera Capital Verde Europea del Reino Unido.

Sin un compromiso con la ciudadanía mundial, los ODS se quedan en un mero conjunto de compromisos nacionales. La ciudadanía mundial genera oportunidades para nuevas y decididas alianzas mundiales que aceleran el progreso en el camino hacia la consecución de los ODS, lo que a su vez fortalece un nuevo modelo de prosperidad mundial compartida.

Hacer que los Gobiernos rindan cuentas a través de los medios sociales es un mecanismo importante que permite a los jóvenes involucrarse en los procesos de toma de decisiones, y es una de las muchas iniciativas impulsadas por jóvenes que existen en todo el mundo.

El mundo es ahora un lugar mejor para las personas con discapacidad. El movimiento por los derechos civiles intentó unificar y crear una sociedad cohesionada en la que todos pudieran tener las mismas oportunidades y no sufrir discriminación. Sin embargo, resulta difícil comparar la lucha por los derechos civiles con la de los movimientos en favor de las personas con discapacidad.

Es posible que estos factores hayan facilitado la creación de “islas restrictivas” en sus mentes, que limitan su comprensión de nuestro mundo. No obstante, debemos tener en cuenta que la educación es una herramienta poderosa que nos permite abrir y expandir las mentes de las personas y ayuda a los individuos a convertirse en ciudadanos responsables y con mentalidad global.

La crisis del encarcelamiento masivo en los Estados Unidos impide el logro de estos objetivos, así como el acceso a la ciudadanía mundial. La prisión limita el poder adquisitivo y la oportunidad de salir de la pobreza durante decenios tras la salida en libertad.

Creo que el concepto de ciudadanía mundial debería ahora adquirir más relevancia. En la medida en que somos testigos de los efectos de nuestras acciones en el medioambiente, en nuestras sociedades y entre nosotros mismos, es de suma importancia ser conscientes de la magnitud de nuestro impacto y utilizar esta conciencia para bien.

Si bien el compromiso de la juventud con la participación política convencional parece que actualmente está en declive en muchas democracias, existen pruebas contundentes de que un gran número de jóvenes mantiene un firme compromiso con la acción cívica y no convencional en sus respectivos países.

Sabemos que la deuda jurídica en este ámbito sigue pendiente y que queda muchísimo por hacer para alcanzar la equidad de género, el empoderamiento económico de la mujer, y erradicar el abuso y violencia contra mujeres y niñas.