Aplicación de la Agenda 2030: Haciendo frente a los conflictos

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Volumen LII Núm. 4 2015

En el presente número se examina el vínculo entre el conflicto y la aplicación y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los artículos están dedicados, entre otros temas, a los niños y el conflicto armado, el cambio climático, el terrorismo y la seguridad alimentaria.

Garantizar la rendición de cuentas por infracciones cometidas contra niños es la mejor manera de conseguir que no vuelvan a ocurrir. La rendición de cuentas se manifiesta de muchas maneras, pero incumbe a los gobiernos la responsabilidad primordial de proteger a sus civiles y administrar justicia.

El cambio climático sigue poniendo a prueba nuestra base de conocimientos, nuestros mecanismos de gobernanza y nuestras estrategias de supervivencia. Sin embargo, el estricto examen de sus repercusiones con los filtros de la violencia capta en toda su dimensión la complejidad de una multitud de cambios sociales, culturales y económicos.

En Khyber Pakhtunkhwa y las Zonas Tribales de Administración Federal es más acusado el extremismo violento y las mujeres están en primera línea de los enfrentamientos. Se trata de viudas, víctimas y supervivientes de atentados suicidas con bombas, así como de mujeres desplazadas y traumatizadas.

A veces, los mismos factores que impulsan la pobreza y la desigualdad en el ámbito rural alimentan el conflicto y la inestabilidad. El cambio climático y la degradación de los recursos naturales amenazan la seguridad alimentaria y elevan el riesgo de conflicto.

Nada justifica en ningún caso un acto de terrorismo. No pueden aducirse pretextos religiosos para excusar métodos violentos. A la vez, nunca podremos derrotar a largo plazo al terrorismo a no ser que hagamos frente a las condiciones que propician su propagación.

A medida que los problemas transnacionales y mundiales se vuelven cada vez más complejos y relacionados entre sí, plantean al desarrollo sostenible una amenaza creciente a la que ningún país puede enfrentarse por cuenta propia. Tal es el principal motivo de que corresponda a organizaciones regionales como la OSCE un importante papel en el apoyo a la Agenda 2030.

Incumbe a la Unión Africana, sus Estados Miembros, las comunidades económicas regionales, la sociedad civil y la comunidad internacional la responsabilidad común de actuar para acelerar los avances en la tarea de “silenciar las armas” en África para 2020.

Como consecuencia del éxito de las conversaciones de paz de Colombia, son muchas las probabilidades de que para fines de 2016 América Latina esté libre de conflictos armados por primera vez en más de 55 años.

Para que las Naciones Unidas se pongan al frente de la ayuda prestada a los Gobiernos y otras instancias para dar cumplimiento a su compromiso común, es imprescindible que la prevención en fases iniciales pase a formar parte de su cometido básico.

Sin embargo, quedan muchos problemas que las Naciones Unidas no han conseguido resolver, por lo que no conviene que se duerman en los laureles. Han de hacer frente a numerosos problemas nuevos y a una gran cantidad de asuntos pendientes. A continuación se enumeran unos cuantos.

En el presente artículo paso revista a los distintos atributos de liderazgo que contribuyen a la consolidación de la paz después de un conflicto y durante la transición de la consolidación de la paz después de un conflicto al desarrollo sostenible.

Las organizaciones internacionales todavía deben operar con arreglo a sus mandatos bajo la sujeción a Estados poderosos o a mayorías de votantes. Sin embargo, hay margen para el cambio estructural, en el fondo y en los procedimientos del futuro derecho internacional, que debe transformarse en un derecho internacional de la seguridad y la protección indispensablemente encabezado por las Naciones Unidas.