Tendencias de las políticas encaminadas a potenciar la maternidad sin riesgos

Cada minuto de cada día, en algún lugar del mundo, fallece una mujer durante el embarazo o el parto, lo que resulta alarmante y da que pensar. Esto significa que cada año mueren más de medio millón de mujeres durante el embarazo o el parto, y el 99% de estas tragedias suceden en países en desarrollo.
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, las diferencias entre ricos y pobres son verdaderamente alarmantes: en África, el riesgo a lo largo de la vida de morir durante el embarazo o el parto es de una probabilidad en 22, mientras que en Asia es de una en 120 y en los países desarrollados de una en 7.300.

La mortalidad materna en el mundo en desarrollo es, por tanto, inaceptablemente elevada. A pesar de que la mayoría de las defunciones maternas se podrían evitar, cumplir el propósito del Quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio, mejorar la salud materna, todavía está resultando ser muy difícil. Sencillamente, no se está haciendo lo suficiente por proteger la salud de las madres y los bebés en los países que cuentan con medios insuficientes, países de recursos bajos y medios. En esencia, las mujeres pobres reciben una menor atención.

Metas claras - retos difíciles

Las metas son lo suficientemente claras y han estado presentes en la agenda mundial durante muchos años. La primera meta del Quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio es reducir en un 75% la tasa de mortalidad materna entre 1990 y 2015; la segunda es lograr, para 2015, el acceso universal a la salud reproductiva. La supervivencia de las madres en todo el mundo es una importante cuestión de derechos humanos. Esta prioridad fundamental actual del desarrollo internacional puede resumirse en las siguientes exigencias cruciales: todas las mujeres deberían tener acceso a métodos anticonceptivos, incluida la contracepción de emergencia, para evitar los embarazos no deseados; todas las mujeres embarazadas necesitan tener acceso a atención profesional durante el parto; y todas las mujeres embarazadas que padezcan complicaciones necesitan tener acceso inmediato a atención obstétrica de urgencia de calidad.

La necesidad de profesionales cualificados de la atención de la salud

La mayoría de las defunciones maternas son consecuencia de sepsis, hemorragias severas, partos obstruidos, eclampsias y abortos peligrosos. Se dispone de soluciones, pero existen innumerables barreras que impiden la prevención eficaz y en el momento oportuno, y que pueden diferir según las culturas. En los países de recursos bajos, uno de los principales obstáculos es la falta de acceso a profesionales cualificados de la atención de la salud. Casi todas las defunciones maternas podrían evitarse si se dispusiera de acceso a atención profesional durante el embarazo, el parto y unas pocas semanas tras el parto.
Posibilitar plenos derechos humanos y reproductivos para las mujeres

Además de la falta de atención adecuada a cargo de especialistas, durante el embarazo e inmediatamente después, existen otras muchas e importantes cuestiones que deben tenerse en cuenta, que podrían llamarse "factores previos al embarazo". La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de 1994, la mayor conferencia intergubernamental sobre población y desarrollo que se haya celebrado jamás, incluyó en su Programa de Acción el objetivo de la disponibilidad universal de planificación familiar antes de 2015. La falta de acceso a métodos anticonceptivos es, en efecto, un importante problema. De hecho, en un reciente informe del Instituto Guttmacher y del Fondo de Población de las Naciones Unidas se señalaba que, con las inversiones mundiales apropiadas, la planificación familiar podría contribuir a reducir las defunciones maternas en un 70%.

Entre las otras causas que impiden que las mujeres puedan gozar plenamente de sus derechos reproductivos y de una maternidad sin riesgos figuran la pobreza, la inequidad entre los géneros, el analfabetismo, los tabúes nutricionales, y el sometimiento a prácticas tradicionales dañinas, como la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil. Resumiendo, está claro que los entornos socioculturales de muchos países en desarrollo afectan seriamente a la salud materna y neonatal. Unos marcos jurídicos y políticos firmemente arraigados pueden suponer restricciones a la capacidad de las mujeres para realizar elecciones informadas y seguras en relación con su salud reproductiva, lo que puede tener consecuencias desfavorables, como el aborto peligroso y las enfermedades de transmisión sexual, incluida la transmisión del VIH/SIDA.

La función especial de los proveedores de servicios de atención de la salud

La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), el único órgano mundial que representa a los ginecólogos y obstetras de todo el mundo, con sociedades miembros en 124 territorios y países, está realizando una labor sólida para contribuir a impulsar la maternidad sin riesgos. Nuestros principales objetivos son fomentar la salud y el bienestar de las mujeres en todo el mundo y mejorar la práctica de la ginecología y la obstetricia. Trabajamos con asociados en todo el mundo para abordar las cuestiones fundamentales y desatendidas de la mortalidad y la morbilidad maternas evitables. Las soluciones médicas son sobradamente conocidas y no más allá fuera de las capacidades de los proveedores de salud. Creemos que es esencial desarrollar la capacidad de las organizaciones profesionales para abordar las cuestiones de recursos humanos y sostenibilidad.

La labor actual de la FIGO incluye varios proyectos de importancia para contribuir a aplicar políticas que potencien la maternidad sin riesgos:

• Iniciativa para la salud materna y neonatal | Gracias a una subvención de la Fundación Bill y Melinda Gates, la FIGO puede contribuir a mejorar las vidas y la salud de las mujeres y los recién nacidos en 15 países de recursos bajos y medios con tasas elevadas de mortalidad y morbilidad materna y neonatal. Los países en la primera fase de este proyecto son Burkina Faso, el Camerún, Etiopía, la India, Mozambique, Nepal, Nigeria y Uganda.

• Iniciativa para salvar madres y recién nacidos | El proyecto desarrolla y mantiene la capacidad de las sociedades de obstetras/ginecólogos y comadronas en Haití, Kenya, Kosovo, Nigeria, el Pakistán, el Perú, la República de Moldova, Ucrania, Uganda y el Uruguay. Esta iniciativa lleva a cabo proyectos esenciales relacionados con la promoción de la maternidad sin riesgos y la mejora de la salud materna, y también aborda las prioridades para la salud materna y neonatal, especialmente en zonas urbanas pobres y en zonas rurales.

• Iniciativa para la fístula | La FIGO está probando un innovador manual de capacitación basada en las competencias destinado a profesionales médicos en países de recursos bajos y medios.

• Iniciativa para la prevención de los abortos peligrosos | Tiene por objetivo reducir la tasa de mortalidad materna mundial relacionada con los abortos peligrosos, que es del 13%, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas. Esta iniciativa ha sido aplicada en 54 países, a través de las sociedades miembros de la FIGO.

• Iniciativa para la salud sexual y reproductiva de los adolescentes | La FIGO refuerza las capacidades de sus sociedades miembros de apoyar las intervenciones en materia de salud sexual y reproductiva de los adolescentes a nivel nacional, con el fin de mejorar dicha salud.

La sólida labor de los comités y grupos de trabajo de la FIGO sobre, por ejemplo, maternidad sin riesgos y salud neonatal, derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, fístula, aspectos éticos de la reproducción humana, y salud de las mujeres y prevención de los abortos peligrosos, contribuye a la actualización constante de los profesionales de la salud y a un trato digno y respetuoso hacia las mujeres.

La campaña mundial - continuar trabajando con las pruebas

Con unas tasas de mortalidad materna todavía inaceptablemente altas, las respuestas mundiales deben continuar reconociendo el importante porcentaje de fallecimientos derivados de embarazos de mujeres jóvenes, la tendencia al matrimonio prematuro, los abortos peligrosos, y la medicalización de la mutilación genital femenina. También están relacionadas con este problema la elevada mortalidad en la niñez, infantil y del recién nacido, así como la desnutrición infantil. Subsisten importantes necesidades no satisfechas de métodos anticonceptivos, que parecen ser el enfoque más rápido y económico para reducir la mortalidad materna, a la vez que brindan grandes ventajas para las familias, las fuerzas de trabajo y las estructuras de salud.

Hay que hacer bastante más para fomentar la adopción de políticas eficientes, seguras y eficaces y la labor fundamental realizada por la FIGO continúa mejorando la salud materna y neonatal y reduciendo la mortalidad y la morbilidad.