Prólogo

Dos mujeres jóvenes reman en el lago Titicaca, la masa de agua navegable comercialmente más alta del mundo, cerca de las Islas Uros (Puno, Perú).

Prólogo

Una de las primeras resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la ubicación de la sede de la Organización, concede a esta “los derechos exclusivos sobre el subsuelo del terreno comunicado y, en concreto, el derecho a llevar a cabo construcciones subterráneas y a obtener abastecimiento de agua de ellas”. Esto fue, en muchos sentidos, una metáfora de los derechos de “nosotros los pueblos” que habían conformado las Naciones Unidas y su legítima reivindicación de la riqueza fértil de la tierra que fue su hogar. También es una metáfora en otro sentido, un recordatorio de que, a pesar de lo grande que es lo que se ve, lo que no se ve también se puede alcanzar.

El agua es algo visible en Juba, la capital de Sudán del Sur situada en la orilla sur del Nilo, pero no muy lejos de los límites de la ciudad, en la comunidad de Munuki, se excavan pozos en las profundidades para encontrar el agua potable que no se ve y, a menudo, está contaminada. UNMISS, la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur, creó un hidrosistema totalmente nuevo en la zona mediante el cual el agua limpia llega a la superficie simplemente abriendo un grifo. A un océano de distancia, en Viet Nam, el UNICEF Tap Project incentiva a los clientes de los restaurantes a donar un dólar o más por el agua del grifo de la que normalmente disfrutan de manera gratuita con el objetivo de generar fondos para suministrar la misma cantidad de agua a aquellos niños que no tienen acceso a ella. Al oeste, la Universidad Nacional de Singapur traza un “bloque de drenaje” para “mejorar la captación de agua y crear un caudal de base mucho mayor, necesario para el embellecimiento de los canales urbanos” como parte de la base de datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, “WIPO Green”. En el arco norte de Tashtak, Kirguistán, donde los niños tenían que cruzar la carretera más concurrida del país para ir a buscar agua a las aldeas cercanas, cada pocas semanas, un coche o un camión atropellaba y hería a un niño.  A pesar de las contribuciones de todos los habitantes de Tashtak, el proyecto para la instalación de fuentes públicas resultó insuficiente en relación con la totalidad de las necesidades. Entonces, el ACNUR se ofreció para cubrir el déficit de financiación con el proyecto para la consolidación de la paz, respaldado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Consolidación de la Paz; pasaron aproximadamente siete meses hasta que finalizó la remodelación y se instalaron 12 fuentes públicas en toda la aldea que ahora suministran agua limpia y dulce a unas 800 personas.

Estas historias sobre cómo las oficinas y organismos de las Naciones Unidas contribuyen a satisfacer una necesidad universal, como la de nuestra portada, que trata sobre la búsqueda de agua, corroboran este hecho.  Cuando la Asamblea General solicitó al Presidente que convocase un diálogo de trabajo informal para estudiar la mejora de la integración y la coordinación de la labor de las Naciones Unidas respecto de los objetivos y metas relacionados con el agua en su pilar del desarrollo sostenible, decidió que los diálogos “serían de carácter especial, oficioso, inclusivo, abierto e interactivo”. Esperamos que este asunto sea también oficioso, inclusivo y abierto y que, compartiendo vuestras ideas y respuestas sobre el Decenio Internacional para la Acción y el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, sea también interactivo.

Hace unos meses, en una reunión de estudiantes en la Universidad Seton Hall, miembro de la Iniciativa Impacto Académico, el Presidente de la Asamblea General, Miroslav Lajčák, señaló que “se dice que la causa de la próxima guerra será el agua. Asegurémonos de que no habrá una próxima guerra y asegurémonos de que tratamos el agua como se merece”.

Hagámoslo.