Mensaje con motivo del 50º Aniversario del Grupo de los 77

La historia del Grupo de los 77 está entrelazada con la de las Naciones Unidas. El Grupo se fundó en 1964 en el primer período de sesiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. La “Declaración Conjunta de los setenta y siete países en desarrollo” aprobada en esa ocasión concede gran importancia a los objetivos y valores que se pueden encontrar en la Carta de las Naciones Unidas: unidad, solidaridad, mejores niveles de vida, cooperación y el fin de la “división del mundo en zonas de abundancia y zonas de pobreza intolerable”. Hoy, el Grupo de los 77 y China incluye a bastante más de la mitad de la población mundial y a dos tercios de los Estados Miembros de la Organización (incluidas algunas de las economías más dinámicas del mundo) y representa una de las voces principales en los asuntos internacionales.

Este es un período transformador para la familia humana, una era de innovaciones tecnológicas, de avances contra las enfermedades, de aumento de la alfabetización y la esperanza de vida y de una conectividad mundial sin precedentes. Pero el progreso no ha beneficiado a todo el mundo de forma equitativa. Demasiadas personas sufren explotación, carecen de libertades fundamentales y ven cómo se les niegan o impiden sus legítimas ambiciones. Vemos a mujeres marginadas, a jóvenes sin trabajo, recursos naturales básicos en peligro y las consecuencias cada vez más profundas del cambio climático. Nuestro reto común es superar la pobreza extrema y alcanzar un desarrollo sostenible sin excluir a nadie. Este no es un “asunto del Grupo de los 77” o una “agenda de los países en desarrollo”, es un imperativo universal en el que el Grupo de los 77 y China puede continuar desempeñando un papel fundamental.

Están en marcha varias líneas de trabajo con mucho potencial para ayudarnos a hacer realidad estas aspiraciones. Estamos insistiendo con el fin de acelerar los progresos de cara a lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y tomando como punto de partida los progresos sustanciales pero desiguales entre los distintos países y regiones. Los Estados Miembros se han comprometido a definir una agenda para después de 2015, que incluya una serie de objetivos que, además de ser globales, se puedan adaptar a los distintos contextos y especificidades nacionales. También nos estamos esforzando por llegar a un nuevo acuerdo mundial sobre el cambio climático, que amenaza con reducir los logros ya alcanzados en materia de desarrollo y poner en peligro los futuros objetivos de desarrollo. Convocaré una Cumbre sobre el Clima en Nueva York el 23 de septiembre de 2014 para activar medidas y soluciones en relación con este problema. Dada la importancia vital de este asunto, especialmente para los países en desarrollo, espero que haya una participación destacada por parte de los líderes del Grupo de los 77.

Estas son tareas complejas, aunque históricas y enormemente importantes para las Naciones Unidas y sus Estados Miembros. Será esencial disponer de un marco de asociación más inclusivo y robusto. La cooperación Sur-Sur y triangular será decisiva. No lograremos nuevos objetivos sin una estrategia con visión de futuro que consiga reunir todas las fuentes de financiación, tecnología, innovación e investigación. La gente también necesita liberarse de las consecuencias de los conflictos armados, la violencia y la inseguridad que a menudo tienen su origen en las carencias y desigualdades sociales y económicas. Defender la buena gobernanza, los derechos humanos y el estado de derecho y liberar a las personas del miedo son propósitos inseparables. Y esto no se puede conseguir sin la ayuda de nadie; necesitamos solidaridad y cooperación internacionales y cuento con la voluntad política del Grupo de los 77 y China.

Yo todavía era estudiante universitario cuando se fundó el Grupo de los 77. Mi país, la República de Corea, hacía apenas un decenio que acababa de salir de una guerra devastadora y fue uno de los miembros fundadores del Grupo de los 77. He visto por mí mismo cómo la educación, el trabajo duro y la solidaridad internacional, valores representados por las Naciones Unidas, pueden ayudar a un país a recuperarse, reconstruirse y encontrar el camino hacia una paz y un desarrollo duraderos.

Dado que celebramos medio siglo de compromisos y logros, recordemos las palabras pronunciadas en la primera reunión ministerial del Grupo celebrada en Argel en 1967, que aún hoy siguen siendo válidas: “En un mundo cada vez más interdependiente, la paz, el progreso y la libertad son comunes e indivisibles. Por lo tanto, el desarrollo de los países en desarrollo también beneficiará a los países desarrollados”. Felicito al Grupo de los 77 y China por este hito y por su firme liderazgo en muchos asuntos de interés común. Estoy deseando unirme a la conmemoración que se celebrará en junio de este año en la Cumbre de Bolivia y trabajar estrechamente con ustedes para abordar la agenda inconclusa y construir un mundo más pacífico y próspero para todos.