Los Juegos Paralímpicos y la promoción de los derechos de las personas con discapacidad

 

¿Son los Juegos Paralímpicos el principal acontecimiento deportivo mundial que impulsa la inclusión social?

Lo que empezó en Roma en 1960 con 400 atletas de 23 países ha crecido hasta convertirse en un fenómeno mundial que reúne a los mejores atletas paralímpicos del mundo cada cuatro años para competir ante millones de espectadores y miles de millones de telespectadores de todo el planeta.

En septiembre de 2016, se celebrarán en Río de Janeiro (Brasil) los mayores Juegos Paralímpicos de la historia: 4.350 atletas de 170 países competirán en 22 modalidades deportivas. Los primeros Juegos Paralímpicos de América Latina se retransmitirán en más de 125 países, llegando a una audiencia estimada de más de 4.000 millones de personas, la mayor audiencia de los Juegos de todos los tiempos. Además, 2.000 representantes de medios de comunicación de todo el mundo cubrirán los acontecimientos, compartiendo las noticias sobre los destacados logros de los atletas paralímpicos a través de la radio, la prensa y los medios sociales.

A medida que los Juegos crecen en tamaño y escala, también aumenta su efecto transformador de la sociedad. Con el paso de los años, los Juegos Paralímpicos han desarrollado una sólida trayectoria por cuestionar las creencias profundamente arraigadas relativas a la discapacidad y actuar como catalizador para cambiar el enfoque de la inclusión social en los países donde se celebran los Juegos.

Los Juegos Paralímpicos de Beijing de 2008 son el principal ejemplo de la forma en que los Juegos pueden afectar a una sociedad. Este acontecimiento cambió el enfoque y la actitud de China hacia la discapacidad y logro que su sociedad sea más inclusiva para los aproximadamente 83 millones de personas del país que viven con una discapacidad. Antes de los Juegos, el país era menos accesible y, en muchos aspectos, menos hospitalario con las personas que viven con una discapacidad. Al adquirir el derecho a ser anfitrión de los Juegos de 2008, el Gobierno chino emprendió acciones para mejorar la vida de las personas con discapacidad y proteger sus derechos como miembros iguales de la sociedad. Se aprobó nueva legislación sobre accesibilidad y, en los 7 años previos a los Juegos, China gastó más de 150 millones de dólares —el equivalente a la inversión en infraestructuras accesibles de los últimos 20 años— en hacer accesibles 14.000 instalaciones de todo el país. Se invirtieron más de 17 millones de dólares en hacer accesibles 60 destinos turísticos populares. Se instalaron ascensores y rampas para sillas de ruedas en el tramo más popular de la Gran Muralla china y se mejoró la accesibilidad de la Ciudad Prohibida (Palacio Imperial), de 600 años de antigüedad.

China se convirtió posteriormente en uno de los primeros signatarios de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, un tratado internacional de derechos humanos que entró en vigor el 3 de mayo de 2008. El 1 de julio del mismo año, entró en vigor la Ley de la República Popular China sobre la Protección de las Personas con Discapacidad, en su forma enmendada. Esta Ley afirma que el Estado y la sociedad deben adoptar medidas para mejorar la accesibilidad de las instalaciones y proporcionar la información necesaria para posibilitar la igualdad de participación de las personas con una discapacidad en la vida social.

Gracias a los Juegos Paralímpicos, las personas en China tienen ahora mayor conciencia respecto a las personas con discapacidad física. Los ciudadanos chinos con discapacidad reciben mayor atención y se les trata con más respeto. Gozan de un mejor estatus social, de la mejora de seguridad social, de mayores oportunidades educativas, de un acceso más fácil al empleo y de muchas ventajas más.

En la actualidad, los Juegos Paralímpicos se benefician de una cobertura mediática mundial más amplia que nunca, que amplifica el efecto transformador que pueden tener. Al retransmitir las proezas de los mejores atletas paralímpicos del mundo a miles de millones de personas de todo el planeta, los medios de comunicación contribuyen a concienciar sobre las personas con discapacidad. El mejor ejemplo de ello se dio en los Juegos Paralímpicos de Londres de 2012, en cuya Ceremonia de Clausura fui proclamado mejor atleta paralímpico de la historia.

Antes de los Juegos, el Reino Unido ya se consideraba una de las principales naciones del mundo en la promoción de la igualdad y creo que pocas personas, incluido yo mismo, preveían el impacto sísmico que tendrían 12 días de deporte paralímpico.

La cadena británica Channel 4, que ganó merecidamente múltiples premios nacionales e internacionales por su excelente cobertura de los Juegos, contribuyó de manera considerable a nuestra causa. Contrató a una nueva generación de presentadores y reporteros con discapacidad para desempeñar un papel clave en la retransmisión. Gastó 1,2 millones de dólares en la búsqueda, contratación, formación y desarrollo de aptitudes de profesionales de los medios de comunicación con el fin de procurar que la mitad del talento en pantalla durante los Juegos estuviese formado por personas que viven con una discapacidad. Esto ayudó a marcar la pauta para una serie de debates directos sobre la discapacidad.

Channel 4 también produjo un impresionante anuncio de televisión de 90 segundos antes de los Juegos que ayudó en gran medida a acabar con la indiferencia pública hacia el deporte paralímpico. El anuncio, titulado “Meet the Superhumans”, mezcló de manera audaz y llamativa imágenes en primer plano de los atletas durante el entrenamiento y la competición con escenas que ayudaban a contar algunas de sus extraordinarias historias. Con una banda sonora del grupo Public Enemy, tenía cadencia y envergadura y hacía que los atletas paralímpicos pareciesen geniales como nunca antes. El vídeo probablemente hizo más en 90 segundos para cambiar la actitud hacia el deporte paralímpico que los últimos 20 años de trabajo juntos.

Cuando empezaron los Juegos, los espectadores estaban cautivados. Más de 40 millones de personas —dos tercios de la población británica— vieron los Juegos en Channel 4. Todos los días, los resultados deportivos eran noticia en primera y última página en los medios impresos, además de la cobertura en múltiples páginas interiores. Según el informe posterior a los Juegos de Londres de 2012, la cobertura abrumadoramente positiva hizo que 1 de cada 3 personas en el Reino Unido, o 20 millones de residentes, cambiase su actitud hacia las personas con discapacidad. A nivel mundial, los Juegos Paralímpicos de Londres de 2012 tuvieron una audiencia en televisión de 3.800 millones de personas, lo que brinda una base sólida para el crecimiento continuo del Movimiento Paralímpico.

No hay ninguna duda de que los Juegos Paralímpicos de 2012 produjeron resultados increíblemente positivos, no solo durante los Juegos, sino también antes y después. El legado de los Juegos sigue perdurando hasta el día de hoy y continuará haciéndolo durante muchas generaciones venideras.

Tras este éxito, los Juegos Paralímpicos de Invierno de 2014 se celebraron en Sochi (Federación de Rusia). Aunque los Juegos de Invierno normalmente tienen menor dimensión que los Juegos de Verano, ofrecen un maravilloso escaparate deportivo. Pese a las preocupaciones en torno a la sostenibilidad y los derechos humanos antes de los Juegos, estos ayudaron a la Federación de Rusia a convertirse en una sociedad más inclusiva.

Cabe recordar que, antes de los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980, la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas rechazó la oportunidad de organizar los Juegos Paralímpicos. La elección de Sochi en 2007 como ciudad anfitriona de los Juegos de 2014 hizo que las autoridades y el conjunto de la sociedad rusa prestasen mayor atención a la cuestión de la inclusión y creasen entornos accesibles para las personas que viven con una discapacidad. Se aprobó nueva legislación en favor de estas personas, y el Comité Organizador de Sochi 2014 supervisó la creación de infraestructuras sin barreras, garantizando así que todas las instalaciones construidas para los Juegos fuesen accesibles para todos. Sochi sirve ahora de modelo al resto de la Federación de Rusia, donde 200 ciudades ya están utilizando lo que se creó para los Juegos como guía para fomentar la accesibilidad. En la actualidad, la vida de millones de rusos está mejorando y enriqueciéndose como resultado de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Sochi de 2014.

De cara a los Juegos Paralímpicos de Río de 2016, se está gastando cerca de 1 millón de dólares en la accesibilidad de muchos de los principales atractivos turísticos de la ciudad. La entrada de diez lugares populares de Río, entre ellos el Pan de Azúcar, el Corcovado y la playa de Copacabana, se revestirá con aproximadamente 4.000 m2 de aceras accesibles y 5.831 m2 de hormigón. Las nuevas infraestructuras de transporte construidas para los Juegos también son accesibles para todos, lo que pone de relieve cómo la adquisición del derecho a organizar los Juegos Paralímpicos puede ser un punto de partida para transformar una ciudad.

Además, a un año de la celebración de los Juegos de Río de 2016, el Gobierno brasileño ha aprobado nueva legislación que mejorará la vida de los casi 50 millones de personas con discapacidad del país. La Ley de Inclusión de las Personas con Discapacidad elimina las barreras a la accesibilidad en el transporte, la vivienda, los servicios, la educación, el deporte y el ejercicio de la ciudadanía. También aumentó de cerca de 26 millones de dólares a 49 millones de dólares al año la cuantía que se gastará en el deporte paralímpico con cargo a los ingresos brutos de las loterías federales.

Mi esperanza con Río y todas las ciudades que sean escenario de los Juegos en el futuro —Pyeongchang (República de Corea) en 2018, Tokio (Japón) en 2020, y Beijing (China) en 2022— es que sigan el ejemplo de Barcelona (España). Uno de los mayores legados de los Juegos Paralímpicos allí celebrados en 1992, hace casi un cuarto de siglo, es que la ciudad ha seguido realizando mejoras en la accesibilidad. Actualmente, Barcelona es una de las ciudades más accesibles de Europa para las personas con discapacidad; podría no haber sido así si la ciudad no hubiese organizado los Juegos Paralímpicos.

Ahora que nos acercamos a los 15os Juegos Paralímpicos de Río, estoy seguro de que serán los mejores en cuanto a marcas atléticas. Gracias a la mejora constante del rendimiento de los atletas participantes, el interés en el deporte paralímpico sigue creciendo y la repercusión social y cultural de los Juegos se amplía.

La mayoría de los atletas paralímpicos son ahora deportistas profesionales a tiempo completo que se benefician de programas de entrenamiento de alto rendimiento en igualdad de condiciones con sus homólogos olímpicos. Esto ha dado lugar a una mejora de los niveles en todos los deportes. Al demostrar el poder del espíritu humano y lo que puede lograrse poniendo a prueba el cuerpo hasta sus límites absolutos, el deporte paralímpico está dejando obsoletos los viejos estereotipos de la discapacidad.

Los atletas paralímpicos son embajadores del cambio. Sus proezas inspiran y entusiasman al mundo y redefinen para muchas personas lo que es humanamente posible. Ningún otro acto puede empoderar a las personas a través de la inclusión y la oportunidad social como los Juegos Paralímpicos. Del mismo modo, ningún otro acto puede cambiar las opiniones de tantos millones de personas o incitar a los Gobiernos a crear programas de inversión o aprobar nueva legislación que beneficie a numerosas generaciones de personas con discapacidad.

Esto es por lo que, en mi opinión, los Juegos Paralímpicos son el principal acontecimiento deportivo mundial para la inclusión social, que ayuda a promover los derechos de las personas con discapacidad.

Disfruten de los Juegos Paralímpicos de Río de 2016.