Las islas de nuestras mentes: reafirmación de la educación para la ciudadanía mundial

¡Ahora es el momento! Ciertamente es el momento adecuado para reafirmar la educación para la ciudadanía mundial y alentar a los educadores de todo el mundo a que revisen sus planes de estudios y transformen las aulas para fomentar el desarrollo de los ciudadanos del mundo. Estamos siendo testigos del surgimiento de grupos que siguen ideales que son incompatibles con una realidad concreta: nuestro mundo está interrelacionado e interconectado y es interdependiente. Estos grupos están cuestionando ahora la labor y el esfuerzo de educadores, promotores, encargados de formular políticas, escritores y ciudadanos concienciados a nivel mundial.

Me parece que hay personas que no valoran los principios que constituyen la base para el desarrollo de ciudadanos del mundo. Validan sus ideas y acciones sobre la base de las experiencias resultantes del aislamiento, la ausencia de exposición a las visiones del mundo y la falta de acceso a información imparcial y opiniones diversas. Es posible que estos factores hayan facilitado la creación de “islas restrictivas” en sus mentes, que limitan su comprensión de nuestro mundo. No obstante, debemos tener en cuenta que la educación es una herramienta poderosa que nos permite abrir y expandir las mentes de las personas y ayuda a los individuos a convertirse en ciudadanos responsables y con mentalidad global.

Hemos llegado a un punto en el que los educadores deben reflexionar sobre su papel como promotores y facilitadores de la ciudadanía mundial. Una introspección concienzuda puede ayudarnos a determinar si hay puntos de vista insulares o “islas” en nuestras propias mentes que deban subsanarse para que podamos convertirnos en educadores globales eficientes y transformar eficazmente a los estudiantes del presente.

Los educadores deben llevar a cabo un proceso que consta de tres pasos. En primer lugar, debemos empoderarnos continuamente con conocimiento y experiencias relativos a las realidades y los desafíos locales y mundiales. El consiguiente empoderamiento debería llevarnos a examinar nuestras ideas y opiniones acerca del desarrollo de ciudadanos mundiales capacitados y responsables, y a reflexionar sobre ello. En segundo lugar, debemos pensar en la generación actual de estudiantes. Tenemos que planificar cursos y desarrollar estrategias pedagógicas que resulten en clases y entornos de aprendizaje apasionantes y estimulantes. Tales estrategias deben tomar en consideración una nueva generación de estudiantes curiosos y participativos que integran la tecnología como su principal herramienta de aprendizaje. En consecuencia, la tecnología se convierte en un recurso de enseñanza y aprendizaje necesario que puede motivar a los estudiantes a participar y pensar críticamente sobre diversos temas e informaciones, así como a interactuar con compañeros, educadores y grupos bien informados de todo el mundo. Por lo tanto, la tecnología e Internet pueden tender puentes que ayudarán a nuestros estudiantes a salir de su pensamiento insular. Por otro lado, a través de la tecnología, los educadores también pueden establecer redes de apoyo con colegas que sean proactivos en la enseñanza de la ciudadanía mundial.

En tercer lugar, los educadores, que se ven a sí mismos como agentes de cambio y promotores de la educación para la ciudadanía mundial, deben comprometerse a facilitar el conocimiento presente o actualizado sobre el mundo, ayudando a sus estudiantes a desarrollar competencias y habilidades que les permitan pensar críticamente y plantear soluciones creativas a los problemas. Los educadores también deben fomentar y modelar actitudes que refuercen, como mínimo, el respeto y la empatía por los demás y que promuevan la asunción de responsabilidades individuales y colectivas con respecto a nuestro planeta y la humanidad. Por ello, creo firmemente que los profesores y docentes deben llenar de modo intencional sus clases de información procedente de diversas fuentes para provocar discusiones y debates apasionados, informados e inteligentes. Es importante explorar las cuestiones que se basan en derechos, responsabilidades, virtudes y valores. Estos son los elementos que pueden promover u obstaculizar el desarrollo de los ciudadanos del mundo.

También es importante brindar oportunidades educativas holísticas, transversales e interdisciplinarias para motivar a nuestros estudiantes a expresar sus puntos de vista u opiniones, al tiempo que se reconoce su nivel educativo y se respetan sus estilos de aprendizaje, su diversidad y sus preferencias creativas. Debemos ayudar a los alumnos a abrirse en mayor medida al mundo exterior y advertirles sobre los peligros de desarrollar conceptos erróneos que puedan crear islas en sus corazones y mentes. Sin lugar a dudas, en la actualidad se requiere un alto grado de compromiso y responsabilidad personal y profesional para llegar a ser un educador eficaz para la ciudadanía mundial.

Realmente creo que un maestro eficaz y responsable, que provoca la reflexión y debates sobre la base de una lectura estimulante, puede cambiar las percepciones del mundo y las vidas de los estudiantes. Siempre que me propongo buscar alguna prueba de esta creencia tan personal, un nombre me viene a la mente.

Al acercarme al final de mis años de escuela secundaria, mi profesora, la Sra. López, sintió que era su deber inculcarnos su amor por la literatura, el pensamiento crítico y las humanidades. Este rito de iniciación estuvo marcado por un reto académico: escribir un artículo sobre un libro que ella nos asignaba a cada uno de nosotros de manera individual. Los alumnos nos acercábamos a su mesa, donde ella nos mostraba un libro que marcaría el inicio del proceso de aprendizaje. Tuve la suerte de que me tocara el libro más pequeño y más corto, que sacó de una caja que tenía justo al lado. Mi cara delató el alivio que sentí en ese momento, cuando vi mi libro y a mis compañeros de clase. Ellos habían recibido libros mucho más grandes. Debo confesar que escondí el mío una vez que me di cuenta de que me había tocado el libro más pequeño, que además tenía el título más corto: Insularismo.

Escrito en 1934 por el escritor y educador puertorriqueño Antonio Pedreira, Insularismo pone de relieve la exploración de nuestra identidad y herencia, al tiempo que incita a los lectores a pensar críticamente sobre el papel de la historia, la cultura y la raza en el desarrollo de las idiosincrasias de nuestra isla (pensar localmente). En este libro, Pedreira también nos advierte de los efectos del pensamiento isleño y los riesgos de quedar atrapado en una mentalidad insular. Anima explícitamente a los jóvenes a expandir sus horizontes y estudiar, pensar y actuar más allá de los límites de su isla (pensar globalmente). Por lo tanto, en los años treinta el autor ya estaba promoviendo la importancia de las formas de pensamiento y aprendizaje tanto locales como globales (mentalidad global).

La tarea de la Sra. López y el libro de Antonio Pedreira tuvieron un profundo efecto en mi vida. Cuando mi profesora me asignó la lectura y me pidió que pensara críticamente acerca de sus ideas principales, me estaba incitando a propósito a que reflexionara sobre nuestra visión de la isla y nuestra mentalidad insular. Al mismo tiempo, sembró la semilla por la que llegué a ser un educador comprometido y un promotor de la ciudadanía mundial a través de mi puesto actual como funcionario superior de internacionalización.

Con los años tuve la oportunidad de continuar mi carrera académica, viajar y leer otros libros. Todas esas experiencias moldearon mis percepciones con respecto a las necesidades y desafíos de nuestro mundo. Las obras de Nel Noddings, Peter Stearns y Boyd Roberts me permitieron comprender mejor la ciudadanía mundial como concepto en evolución. Sus escritos también me llevaron a creer que debemos continuar educando a otros sobre los principios de la ciudadanía mundial a medida que el mundo enfrenta nuevos desafíos.

Afortunadamente, podemos contar con un corpus de conocimiento sobre educación internacional basado en los escritos de Marcelo Suárez-Orozco, Jane Knight, Hans de Wit, John Hudzik y Betty Leask. Además, varias organizaciones profesionales ofrecen diferentes proyectos y recursos sobre educación internacional, como el Center for Internationalization and Global Engagement del American Council on Education, NAFSA: Association of International Educators y Oxfam. Además, la Iniciativa Impacto Académico, la International Association of University Presidents (IAUP) y la Association of International Education Administrators (AIEA) son algunas de las organizaciones más efectivas que brindan oportunidades para desarrollar redes en favor de iniciativas de educación para la ciudadanía mundial. Estos autores y grupos proporcionan información, recursos y apoyo muy necesarios para empoderar a los educadores globales.

Tenemos que reafirmar la educación para la ciudadanía mundial mediante la reconceptualización o la reformulación de este concepto en el contexto de las tendencias sociales, económicas y geopolíticas actuales, ya que afectan a nuestro planeta. Todavía persisten en todo el mundo comunidades y organizaciones aisladas que tienen visiones y mentalidades insulares. Dentro de los grandes y pequeños países y regiones, e incluso dentro de las ciudades y las sociedades tecnológicamente avanzadas —con independencia de su geografía o ubicación—, aún podemos encontrar entornos aislados donde es necesario educar a los ciudadanos, exponerlos a las visiones del mundo y estimularlos con ideas y valores globales. Propongo que continuemos examinando el propósito de la educación para la ciudadanía mundial. Debemos preguntarnos sobre las palabras que mejor definen a un ciudadano del mundo y las ideas y conceptos que son más pertinentes en el contexto de nuestras realidades actuales. Ciertamente, es el momento adecuado para subsanar las islas existentes en todas nuestras mentes y reafirmar el propósito y el valor inherente de la educación para la ciudadanía mundial.   

¡AHORA ES EL MOMENTO!

Consideremos un ejercicio básico que puede proporcionar la base para el desarrollo de una definición integral de ciudadanía mundial para nuestra década actual. Basándose en la literatura, un grupo de isleños nativos de Puerto Rico ha elaborado una lista de las ideas, palabras y conceptos más frecuentes sobre la ciudadanía mundial. Nos gustaría invitar a los educadores a completar una breve encuesta en la que podrán seleccionar los términos más pertinentes en relación con su comprensión de la ciudadanía mundial. Si desea participar en esta encuesta global, envíe un mensaje de correo electrónico a la siguiente dirección: unaiglobalcitizens@gmail.com