La cooperación en la esfera del agua para hacer frente a los desafíos del siglo XXI

 El siglo XXI, parte del Antropoceno, traerá grandes cambios ambientales. El crecimiento sin precedentes de la población, el cambio climático, la rápida urbanización, la expansión de la infraestructura, las migraciones, la transformación de la tierra y la contaminación se traducen en cambios en los flujos, las vías y los almacenes de agua, que incluyen el rápido derretimiento de los glaciares y la disminución de las aguas subterráneas debido a la sobreexplotación. La densidad de población y el uso de los recursos per capita han aumentado drásticamente en el último siglo, y las cuencas hidrográficas, los acuíferos y sus ecosistemas asociados han sido objeto de importantes modificaciones que afectan a la vitalidad, la calidad y la disponibilidad de estos recursos. Las actuales predicciones de las Naciones Unidas estiman que la población mundial alcanzará los 9.000 millones en 2050. El crecimiento exponencial de la población y el uso más intensivo del agua per capita se encuentran entre los principales factores impulsores del cambio hidrológico y sus efectos. Esto supone un gran desafío en un planeta cuyos recursos ya resultan limitados para satisfacer las diversas necesidades de los seres humanos, en particular las de aquellos que ya carecen de acceso al agua potable.1 La variabilidad, la vulnerabilidad y la incertidumbre de los recursos hídricos mundiales se ven agravadas por unos fenómenos meteorológicos cada vez más erráticos, como las sequías, las inundaciones y las tormentas. Dichos desastres suponen un grave obstáculo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La escasez de agua causada por la sequía, la degradación del suelo y la desertificación ya afecta a 1.500 millones de personas en el mundo, y está estrechamente relacionada con la pobreza, la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

En este contexto, es necesario mejorar de forma significativa la eficiencia de la gestión de los recursos hídricos en las cuencas hidrográficas, a fin de garantizar una disponibilidad del agua continua y adecuada, y la sostenibilidad ambiental para las necesidades actuales y futuras. Sin duda, este es el desafío más complejo al que se enfrentan los profesionales y los responsables de la ordenación de los recursos hídricos en este siglo.2 Si bien es cierto que buena parte de los esfuerzos se han centrado en el desarrollo de un conjunto de indicadores y políticas para satisfacer las necesidades de recursos hídricos de los seres humanos y las sociedades, es necesario seguir trabajando sobre las medidas que deben adoptarse para lograr una mejor gestión del agua. Por otra parte, dado que los problemas relativos al agua abarcan todas las dimensiones, desde el nivel local al mundial, lograr una gobernanza adecuada es una de las principales prioridades.3

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en su calidad de único organismo especializado de las Naciones Unidas con el mandato específico de promover la ciencia de los recursos hídricos, sigue desempeñando un papel fundamental gracias a su Programa Hidrológico Internacional (PHI) para proporcionar asistencia y orientación a los Estados Miembros en cuestiones relativas a la ciencia, la conservación, la protección, la gestión y las políticas relacionadas con el agua. El PHI ha pasado de ser un programa de investigación hidrológica coordinado a nivel internacional a constituir un programa integral y completo cuyo objetivo es facilitar la educación y la creación de capacidad, y mejorar la gestión y la gobernanza de los recursos hídricos. El PHI favorece un enfoque interdisciplinario e integrado de la ordenación de las cuencas hidrográficas, que incorpora la dimensión social de los recursos hídricos y la promoción y desarrollo de la investigación internacional en el ámbito de las ciencias hidrológicas y del agua dulce. El programa facilita el diálogo entre una nueva generación de científicos que colaboran y comparten información, conocimientos científicos y técnicas superando las fronteras políticas, en particular las de los países en desarrollo, a través de sus centros y cátedras relacionados con el agua.

La UNESCO organiza y lidera el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos, un programa emblemático de ONU-Agua. El PHI también cuenta con el apoyo de una red de 18 centros relacionados con el agua, el Instituto UNESCO-IHE para la Educación relativa al Agua, situado en Delft (Países Bajos), 29 cátedras UNESCO relacionadas con el agua y el Programa de Hermanamiento de Universidades. El PHI, junto con sus Estados miembros, llevará a cabo la octava fase del PHI (PHI-VIII, 2014-2021) titulada “Seguridad hídrica: respuestas a los desafíos locales, regionales y mundiales”, un programa que abordará los retos del desarrollo sostenible. El Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua (2013) es la oportunidad ideal para dar a conocer el papel del agua en el desarrollo sostenible. Para ello, es necesario garantizar que las actividades del Año aborden la cooperación internacional y nacional entre los diversos agentes, interesados y responsables de la toma de decisiones relacionadas con el agua.

LOS RETOS GLOBALES

El estado de los recursos hídricos se encuentra en constante cambio, debido a la variabilidad natural del sistema climático de la Tierra y a su alteración antropógena. La superficie de la tierra, donde se regula el ciclo hidrológico, también se ve influenciada por las actividades humanas que afectan a la demanda, como el crecimiento demográfico, el desarrollo económico y la necesidad de controlar los recursos.4 Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de 2007, se espera que el número de personas que viven en cuencas fluviales gravemente afectadas aumente de manera significativa. Por otra parte, las zonas semiáridas y áridas son especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático sobre el agua dulce. Además, el IPCC indica que en 2020, entre 75 y 250 millones de personas podrían estar expuestas a un mayor estrés por déficit hídrico en África debido al cambio climático. Este hecho, sumado al incremento de la demanda, afectará negativamente a los medios de vida y agravará los problemas relacionados con el agua. La amenaza potencial más grave del cambio climático en Asia es la escasez de agua, especialmente en las grandes cuencas fluviales de Asia Meridional, Oriental y Sudoriental. En 2020, también es probable que se produzca en toda Europa un aumento de las inundaciones invernales en las regiones marítimas, así como crecidas repentinas. Las condiciones más cálidas y secas darán lugar a sequías más frecuentes y prolongadas. Hacia la década de 2070, las sequías que actualmente tienen lugar cada 100 años volverán a producirse cada 50 años o menos en el sur y el sudeste de Europa. En la década de 2020, se estima que el incremento neto del número de personas en situación de estrés por déficit hídrico debido al cambio climático en América Latina será de entre 7 y 77 millones. Por otra parte, es muy probable que el cambio climático suponga la restricción de los recursos hídricos de América del Norte, que ya se han utilizado intensivamente, además de otras perturbaciones.5

EL FUTURO DEL PHI

En este contexto, los desafíos que plantean los recursos hídricos para alcanzar la seguridad hídrica están adquiriendo una dimensión mundial entre los gobiernos, debido a una mayor escasez de agua y a sus efectos asociados sobre los seres humanos, la energía, los alimentos y los ecosistemas. La insuficiente cantidad y calidad del agua puede tener efectos negativos para la mitigación de la pobreza y la recuperación económica, lo que conduce a un deterioro de la salud y la productividad, a la inseguridad alimentaria y a un desarrollo económico limitado. Si bien la cantidad total de agua a nivel mundial resulta suficiente para cubrir el promedio de las necesidades hídricas globales y anuales, las variaciones regionales y temporales en cuanto a la disponibilidad del agua están causando graves problemas para muchas personas que viven en zonas donde hay una gran escasez de agua. Además de los factores naturales que afectan a los recursos hídricos, las actividades humanas se han convertido en los principales impulsores de la presión que sufren los sistemas de recursos hídricos del planeta. El desarrollo humano y el crecimiento económico triplicaron la población mundial durante el siglo XX, lo cual hace que la presión sobre los suministros de agua locales y regionales sea mayor y socava la adecuación de los avances en materia de agua y saneamiento. A su vez, estas presiones se ven afectadas por una serie de factores, como el crecimiento tecnológico, el contexto institucional y financiero, y el cambio global.

En los próximos 50 años, se espera que la población mundial aumente en aproximadamente un 30%, y la mayor parte de esta expansión de la población se concentrará en las zonas urbanas. Más del 60% del crecimiento de la población mundial entre 2008 y 2100 tendrá lugar en África Subsahariana y Asia Meridional, que comprenden el 32% y el 30%, respectivamente. En conjunto, se espera que estas regiones representen la mitad de la población mundial en 2100. Estos factores exigen formas más innovadoras de manejo de los recursos hídricos, en especial en lugares donde se considera a los sistemas socioeconómicos como de importancia clave para el desarrollo de estrategias adaptables y sustentables de manejo del agua, con el fin de reducir la vulnerabilidad ecológica y humana.6 Además, en todo el mundo existen 276 cuencas fluviales internacionales, de las cuales el 23% se encuentran en África, el 22% en Asia, el 25% en Europa, el 17% en América del Norte y el 13% en Sudamérica. En total, 148 países tienen territorios que incluyen al menos una cuenca compartida.

Si bien estos desafíos tienen un carácter global, ninguna institución o país puede hacer frente por sí solo a estos problemas. Es necesario reunir a todos los interesados mediante la cooperación científica internacional, lo que incluye a las instituciones de investigación, las universidades, las autoridades nacionales, los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales y las asociaciones nacionales o internacionales. Existe una profunda brecha entre ciencia y sociedad, y es necesario mejorar la colaboración internacional para la investigación científica y la cooperación internacional, con el fin de ofrecer soluciones y transformaciones que permitan alcanzar la seguridad hídrica. El gran desafío para la comunidad hidrológica es poder definir conjuntamente las medidas de adaptación adecuadas y oportunas en un entorno en constante cambio.

AÑO INTERNACIONAL DE LA COOPERACIÓN EN LA ESFERA DEL AGUA

En diciembre de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2013 el Año Internacional de las Naciones Unidas de la Cooperación en la Esfera del Agua. Asimismo, se decidió que el Día Mundial del Agua de 2013, celebrado el 22 de marzo, se centrara en la cuestión de la cooperación en la esfera del agua con el fin de destacar su importancia, lo que concede una especial relevancia a este 20º Día Mundial del Agua. Posteriormente, ONU-Agua, el mecanismo de las Naciones Unidas que refuerza la coordinación y la coherencia entre los organismos de las Naciones Unidas en materia de recursos hídricos, solicitó que la UNESCO tomara la iniciativa para coordinar las actividades tanto del Año como del Día Mundial del Agua, en colaboración con otros organismos de las Naciones Unidas. El 11 de febrero de 2013, una reunión de alto nivel celebrada en la UNESCO puso en marcha el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua. El Año será una celebración mundial sobre la cooperación en la esfera del agua, con el objetivo de sensibilizar y aumentar la cooperación en cuestiones relacionadas con el agua, así como poner de manifiesto los desafíos a los que se enfrenta la ordenación de los recursos hídricos debido a la creciente demanda de acceso al agua. También se centrará en las principales cuestiones relativas al logro de la seguridad hídrica para todos, así como en la gestión racional y eficaz de las aguas transfronterizas. Entre muchas otras metas y objetivos, se espera que el Año fortalezca el diálogo y la cooperación en materia de recursos hídricos entre los principales interesados en todos los niveles.

Notas

1    International Institute for Applied System Analysis (2013), Water Futures and Solutions: World Water Scenarios, disponible en http://www.iiasa.ac.at/ web/home/research/global-water-futures-and-solutions--world-water- scen.en.html, 4 de febrero de 2013.

2    Gupta, A. (2001), Challenges and Opportunities for Water Resources Management in Southeast Asia, Hydrological Sciences Journal 46(6).

3    Varady, Robert G., Katherine Meehan, John Rodda, Matthew Iles-Shih y Emily McGovern (2008), Strengthening Global Water Initiatives to Sustain world Water Governance.

4    Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo (2012), capítulo “State of the Resource”.

5    Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (2007), Cambio Climático 2007. Impactos, adaptación y vulnerabilidad: Contribución del Grupo de trabajo II al Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, resumen para los responsables de políticas y resumen técnico.

6    Programa Hidrológico Internacional VIII, 2014-2021 (2012), Seguridad Hídrica: respuestas a los desafíos locales, regionales y mundiales. UNESCO-PHI, División de Ciencias del Agua.