El rugby en Georgia se une para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas

©UN-WOMEN/MAKA GOGALADZE

 

En 2010 aparecieron en las calles de Tiflis, la capital de Georgia, unos carteles inusuales. Desde los carteles, las estrellas del deporte más popular del país —el rugby— pedían a la sociedad que se esforzase por poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. Puesto que las cuestiones de la violencia doméstica y la violencia contra las mujeres y las niñas eran tabúes en Georgia y no se debatían abiertamente, el mensaje era inesperado e incluso impactante. Era especialmente sorprendente ver a jugadores de rugby, a los que normalmente se considera representantes de uno de los deportes más violentos y masculinos, hablando abiertamente sobre ello.

La innovadora campaña de promoción llegó tras el establecimiento de una asociación entre la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-Mujeres) y la Federación Georgiana de Rugby. Cuando los jugadores de rugby se enteraron de la alarmante situación en el país relativa a la violencia contra las mujeres y las niñas, inmediatamente manifestaron su disposición a ayudar a solucionar el problema. Así nació la idea del primer proyecto conjunto. En marzo de 2012, las decenas de miles de aficionados que asistieron al partido entre los equipos nacionales de rugby de Georgia y la Federación de Rusia, celebrado en uno de los mayores estadios de Tiflis, fueron los primeros en escuchar el anuncio: “este partido está dedicado a la campaña ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas”.

En esa época, una gran parte de la sociedad georgiana consideraba la violencia contra las mujeres y las niñas, y la violencia doméstica en particular, un “asunto familiar”. Se pensaba que la sociedad debía mantenerse al margen. En 2009 el 78,3% de la población compartía esta opinión1. Las víctimas eran reacias a denunciar incluso los casos graves de violencia. Esta situación ha cambiado. Según un estudio realizado por ONU-Mujeres en 2013, solo el 25% de los georgianos encuestados seguía creyendo que la violencia doméstica era un asunto familiar, mientras que el 69% pensaba que era un delito2.

Junto con los organismos públicos pertinentes, organizaciones internacionales y no gubernamentales, medios de comunicación y otros agentes, la campaña de concienciación pública llevada a cabo con la participación de los jugadores de rugby georgianos ha contribuido considerablemente a un cambio de actitud. Puesto que en Georgia se rinde culto al rugby y los jugadores son los deportistas más respetados del país, han dado un gran ejemplo a otros hombres y niños.

Los llamamientos de los carteles vinieron seguidos de vídeos protagonizados por los jugadores de rugby, en los que condenaban la violencia contra las mujeres y las niñas, que fueron vistos por millones de personas en la televisión y los medios sociales. El objetivo de la campaña era concienciar a los hombres y los niños sobre la violencia contra las mujeres y las niñas y promover la tolerancia cero de estos actos. Como siguiente paso, los jugadores de rugby georgianos empezaron a reunirse en persona con varones jóvenes y niños en todo el país. Normalmente, se empieza discutiendo sobre el deporte y las reglas del juego no escritas: el rugby es un deporte de caballeros basado en los principios de igualdad, respeto mutuo y apoyo. El rugby es una gran familia, en el que todos son iguales; la igualdad es el estilo de vida de todos los jugadores. A continuación, los jugadores de rugby transmiten los mensajes de la campaña que promueve la tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres y las niñas. Los encuentros normalmente terminan con un entrenamiento de rugby y la distribución de equipación que lleva mensajes de la campaña.

Las reuniones con varones jóvenes y niños siempre están a rebosar y a menudo también asisten adultos y ancianos. A veces, sobre todo en las regiones de Georgia donde el problema es especialmente grave, los participantes al principio están en desacuerdo con los jugadores de rugby. Sin embargo, al final, empiezan a reflexionar sobre el mensaje y hablan abiertamente.

“En Georgia, a todo el mundo le encanta el rugby y se respeta a los jugadores. Por eso es importante utilizar la autoridad de los jugadores y el respeto hacia ellos para ayudar a moldear los valores de las generaciones más jóvenes a favor de un entorno justo e igualitario para todos, sin violencia”, dice Lekso Gugava, miembro del Equipo Nacional de Rugby de Georgia, apodado “Lelos”.

Aparte de las reuniones periódicas con varones jóvenes y niños, ahora es tradición que Lelos dedique varios partidos internacionales al año a la causa de la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas. Uno de los mayores defensores de la causa es Milton Haig, entrenador principal de Lelos. “Todos y cada uno de nosotros —Lelos, los entrenadores o los miembros de la gran familia del rugby— estamos orgulloso de llevar camisetas con mensajes de esta campaña que condena la violencia contra las mujeres y las niñas. Sirve para demostrar que siempre apoyamos esta labor. La violencia contra las mujeres y las niñas nos afecta a todos y es completamente inaceptable”, dice Haig.

Como parte de su apoyo, la Federación Georgiana de Rugby, en colaboración con ONU-Mujeres, ha elaborado un manual especial para orientar a los entrenadores de rugby a la hora de enseñar a los jóvenes los principios de la igualdad de género y la inadmisibilidad de la violencia contra las mujeres y las niñas, junto con los valores del rugby. Estas cuestiones forman parte ahora del programa obligatorio de licencias para entrenadores.

Hace dos años, los jugadores de rugby georgianos decidieron también hablar abiertamente de la igualdad de género. En 2014, tras la puesta en marcha de Él por Ella —el movimiento de solidaridad por la igualdad de género—, Lelos expresó su apoyo dedicando a la campaña el partido que jugó el equipo contra el Japón frente a 52.000 aficionados. Ese día nació otra tradición: las niñas que acompañan a los jugadores de rugby al campo antes del inicio del partido para cantar el himno nacional. Por inesperado que fuese para los aficionados, esta tradición se hizo viral en los medios de comunicación convencionales y en los sociales. Como resultado, surgió una idea para una nueva campaña. Se difundió un vídeo en los medios sociales en el que aparecían niñas acompañando una vez más a Lelos al campo, pero esta vez eran las niñas las que daban su apoyo a los jugadores de rugby para la Copa del Mundo de Rugby de 2015. “¡Mi equipo me apoya!” era el eslogan que aparecía en los carteles repartidos por todo el país, que instaban a la sociedad a pensar en los estereotipos que condicionan la masculinidad en el país actualmente. Fue un gesto de solidaridad en torno a la idea de la igualdad y otra iniciativa de los jugadores de rugby para apoyar la igualdad de género y condenar la violencia contra las mujeres y las niñas.

“Es esencial que los hombres hablemos sobre la igualdad de género, porque nos afecta tanto como a las mujeres. Por eso, en este movimiento debe participar el máximo número de hombres posible”, dice Sandro Nijharadze, jugador de rugby. Poco después, otros deportistas siguieron el ejemplo de los jugadores de rugby y se sumaron a la campaña. Giga Chikadze, campeón mundial de kick-boxing, y jugadores de fútbol georgianos han apoyado abiertamente la causa y mantenido encuentros con varones jóvenes y niños en toda Georgia.

En 2016, los jugadores de rugby georgianos tomaron la iniciativa con el objetivo de eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas fuera de las fronteras de su país. El equipo español Valencia Club de Fútbol y ONU-Mujeres crearon recientemente una asociación para promover la igualdad de género a través del deporte; Nodar Andguladze, exjugador de rugby y Consultor de ONU-Mujeres sobre Deporte y Juventud, fue invitado a compartir su experiencia con los deportistas españoles.

Además, Lelos, que participó en el Torneo de Oceanía que se celebró en Samoa en junio de 2016, fue invitado por la oficina local de ONU-Mujeres a reunirse con estudiantes en el Avele College. La oficina seleccionó este centro porque había sufrido recientemente numerosos incidentes de violencia y conflicto, algunos de los cuales exigieron la intervención de los agentes del orden. Cabe señalar que, al igual que en Georgia, el rugby es el deporte dominante en Samoa y los jugadores son muy respetados.

“Cualquier tipo de violencia, en particular la violencia contra las mujeres y las niñas, es inaceptable. Para nosotros, los jugadores de rugby, luchar contra la violencia es un deber y espero que pronto vosotros también os unáis a nosotros”, dijo el Sr. Andguladze dirigiéndose a 500 estudiantes en el Avele College, junto con Lelos. Los jugadores de rugby han hablado de los valores de este deporte y, mediante el ejemplo establecido por el Equipo Nacional de Rugby de Georgia, han destacado el importante papel que puede desempeñar el deporte en la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas.

Equipos nacionales de rugby de otros países han compartido también la experiencia de Lelos. El 25 de junio de 2016, el partido de clasificación para la Copa del Mundo de Rugby de 2019, disputado entre Samoa y Tonga, se dedicó a la campaña ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas y fue visto por 6 millones de personas en todo el mundo.

La exitosa iniciativa de los jugadores de rugby georgianos está extendiéndose gradualmente fuera de Georgia y Lelos espera que el rugby una al mundo para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas a nivel planetario.

 

Notas

  1. Marine Chitashvili y otros, “National research on domestic violence against women in Georgia”, informe final (Tiflis, Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), 2010), pág. 37. Disponible en http://www2.ohchr.org/english/bodies/cedaw/docs/AdvanceVersions/GeorgiaA....
  2. Nana Sumbadze, “Study of the perceptions and attitudes towards violence against women and domestic violence in Tbilisi, Kakheti and Samegrelo-Zemo Svaneti regions of Georgia (2013)”, informe (Tiflis, ONU-Mujeres, 2014), pág. 59. Disponible en http://www2.unwomen.org/~/media/field%20office%20georgia/attachments/publications/2014/english-study%20unjp.pdf?v=1&d=20150410T184908