El papel de ONU-Agua como mecanismo de coordinación interinstitucional para el agua y el saneamiento

Mujeres recogiendo agua para uso doméstico de la bomba de agua comunal en la aldea de Munhinga, en Chimoio (Mozambique).  24 de mayo de 2011. © Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura/Paballo Thekiso
 

Hoy en día, hay 2.100 millones de personas sin acceso a servicios de agua gestionados de manera segura y 4.500 millones que viven sin servicios de saneamiento gestionados sin riesgos. Esta crisis se paga con la vida de alrededor de 340.000 niños cada año y tiene otras repercusiones que afectan en gran medida a sociedades y economías enteras. En 2050, la población mundial habrá crecido en alrededor de 2.000 millones de personas y la demanda de agua aumentará hasta el 30%. El agua es un recurso finito, así que debemos preguntarnos lo siguiente: ¿cómo vamos a equilibrar la competitiva demanda de recursos hídricos sin dejar de atender nuestra obligación de garantizar el derecho humano de todas las personas al agua y el saneamiento?

En ONU-Agua, responder a esa pregunta es el principal desafío de cada día de trabajo.

 Las Naciones Unidas siempre han reconocido que, teniendo en cuenta el valor intrínseco que tiene el agua para muchos sectores, es fundamental colaborar a fin de evitar la fragmentación de las iniciativas. Si bien el sistema de las Naciones Unidas no cuenta con una sola entidad especializada de forma exclusiva en cuestiones relativas a los recursos hídricos, el agua y el saneamiento revisten importancia para todos los ámbitos de acción principales de la Organización, lo cual refleja el papel fundamental que desempeñan en todas las esferas, desde la salud y la nutrición hasta la igualdad de género y la economía. Las iniciativas para coordinar la labor de las Naciones Unidas en materia de recursos hídricos comenzaron en 1977 con el Grupo entre Secretarías para los Recursos Hídricos, que más adelante se incorporó al Subcomité sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos del Comité Administrativo de Coordinación (CAC) de las Naciones Unidas.

Este año, ONU-Agua celebra 15 años de existencia oficial. Este mecanismo, del que forman parte 31 entidades de las Naciones Unidas y 39 organizaciones asociadas externas, trabaja para garantizar que la familia de las Naciones Unidas funcione como un único agente en la respuesta a los desafíos relacionados con el agua.

Nuestra labor gira en torno a tres ejes principales: la fundamentación de políticas, la vigilancia y la presentación de información, y el fomento de la adopción de medidas.

 1. Fundamentación de políticas

Garantizar que todas las personas tienen acceso a servicios de agua y saneamiento gestionados de manera sostenible presenta complejos desafíos que solo pueden abordarse mediante alianzas y colaboración. Nuestros miembros (entidades de las Naciones Unidas) y asociados (organizaciones externas) colaboran para descubrir problemas emergentes y desarrollar respuestas eficaces y coordinadas.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han tenido en cuenta las relaciones existentes entre el agua, el saneamiento y todos los demás sectores del desarrollo. En consecuencia, el agua y el saneamiento, además de tener un objetivo específico (ODS 6: Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos), también están presentes en el resto de los ODS con el fin de crear un enfoque realmente integrado y de refuerzo mutuo con respecto al desarrollo sostenible.

ONU-Agua contribuye a los procesos de examen de los ODS, entre los que se encuentra el del foro político de alto nivel sobre el desarrollo sostenible, y, además, nuestros miembros y asociados realizan aportaciones a otros informes clave. Asimismo, trabaja para aumentar el reconocimiento de los efectos directos del cambio climático en los recursos hídricos, para los cuales algunos de nuestros miembros y asociados han ofrecido soluciones innovadoras. En el marco de esta labor, es esencial nuestra colaboración regular con la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para estudiar los vínculos entre el cambio climático, la adaptación a este y su mitigación a través de la gestión de los recursos hídricos.

ONU-Agua también ha defendido la inclusión de cuestiones relacionadas con el agua en otros acuerdos de referencia recientes, como el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030 y la Agenda de Acción de Addis Abeba de la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en 2015. Estas iniciativas han contribuido a garantizar que el agua y el saneamiento formen parte de todas las principales actividades internacionales en materia de desarrollo.

2. Vigilancia y presentación de información

El uso de datos y pruebas para fundamentar la adopción de decisiones puede garantizar la eficacia y la correcta orientación de las inversiones, además de contribuir a sensibilizar acerca de los problemas existentes. Por ello, facilitamos información y datos coherentes y fiables sobre tendencias clave del agua y cuestiones fundamentales relativas a su gestión.

En los últimos años, se ha recopilado información sobre los distintos componentes del ciclo hidrológico en el marco de varias iniciativas desarrolladas tanto dentro como fuera del sistema de las Naciones Unidas. Para satisfacer las necesidades de la Agenda 2030, ONU-Agua ha presentado la Iniciativa de Monitoreo Integrado del ODS 6, que reúne a todos los organismos responsables de la vigilancia de los indicadores mundiales del ODS 6 e incluye la labor del Programa Conjunto de Monitoreo del Abastecimiento de Agua, el Saneamiento y la Higiene de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Evaluación Anual Mundial sobre Saneamiento y Agua Potable de ONU-Agua y la iniciativa insterinstitucional Global Environmental Management Initiative (GEMI).

En noviembre de 2017, en un taller sobre vigilancia integrada organizado por ONU-Agua y el Ministerio de Infraestructura y Gestión Hídrica de los Países Bajos, se reunieron 120 participantes de 75 países para examinar los resultados de las actividades de reunión de datos de referencia desarrolladas en 2016 y 2017, y compartir sus experiencias. Este tipo de actividades allanan el camino para una mayor colaboración a fin de mejorar la labor de vigilancia en el futuro.

En el momento en que se redactó el presente artículo, ONU-Agua estaba trabajando en la elaboración del Informe de síntesis 2018 sobre el ODS 6 relacionado con el agua y el saneamiento, y acababa de realizar una exposición informativa previa para presentar las primeras conclusiones que se están extrayendo del proceso. En el informe completo, que se publicará en junio de 2018, antes de que se reúna el foro político de alto nivel sobre el desarrollo sostenible, se expondrá la postura común de la familia de las Naciones Unidas, sobre la base de los datos de referencia.

3. Fomento de la adopción de medidas

Todos los años, ONU-Agua coordina la celebración internacional del Día Mundial del Agua y el Día Mundial del Retrete para sensibilizar acerca de cuestiones clave y fomentar la adopción de medidas dirigidas a abordar las crisis conexas a las que se enfrentan miles de millones de personas.

Todos los años, en marzo, publicamos un informe mundial sobre el desarrollo de los recursos hídricos (WWDR). Al unificar el discurso con respecto a un desafío relacionado con el agua de importancia estratégica a nivel mundial, los WWDR facilitan información fiable para ayudar a mejorar el modo en que utilizamos el agua con miras a conseguir los objetivos de desarrollo sostenible. El tema de los WWDR se aborda en las campañas públicas del Día Mundial del Agua y el Día Mundial del Retrete.

Por ejemplo, en 2016 el tema era el agua y el empleo. En el marco del WWDR de ese año se inició una conversación mundial sobre el hecho de que 3 de cada 4 trabajos en todo el mundo dependiesen del agua. Este diálogo continuó en actos, reuniones virtuales y los medios sociales durante el Día Mundial del Agua y el Día Mundial del Retrete, con base en las conclusiones del WWDR. La iniciativa Wash4Work se presentó el Día Mundial del Agua de 2016 con el objetivo de movilizar al mundo empresarial para mejorar el acceso al agua, el saneamiento y la higiene en el lugar de trabajo, en las comunidades donde viven los trabajadores y a lo largo de las cadenas de suministro.

El año pasado, el WWDR se centró en el tema de las aguas residuales y, en 2018, se orientará a las soluciones basadas en la naturaleza. La respuesta de los distintos públicos, desde los maestros hasta los usuarios de Facebook, pasando por el personal de organizaciones no gubernamentales (ONG) y los encargados de la formulación de políticas, ha demostrado que las campañas ayudan a fomentar la participación e influyen en el debate mundial sobre el agua, el saneamiento y el desarrollo sostenible.

El camino que queda por recorrer

Se han observado notables avances en materia de gestión sostenible y en la ampliación de la cobertura al agua potable y el saneamiento. Estos logros, en combinación con la concesión de una prioridad política cada vez más importante a este asunto, han creado gran impulso para avanzar en el compromiso de llegar a todo el mundo para 2030.

Como todos sabemos, los desafíos existentes son inmensos. La salud, la educación, la alimentación, la energía, la igualdad de género, la economía, el medio ambiente... El éxito de todos estos sectores del desarrollo sostenible guarda una estrecha relación con la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.

Dado que el agua forma parte de todos los aspectos de la vida, la respuesta mundial a los desafíos relacionados con el agua debe realizarse mediante un enfoque integrado. Con el ODS 6, esta necesidad se está haciendo cada vez más urgente. Los países están constatando una mayor necesidad de armonizar y unificar las iniciativas en los planos local, nacional, regional y mundial. En este contexto, la reducción de la carga que supone la presentación de información para los países es una de las prioridades inmediatas de ONU-Agua y la Iniciativa de Monitoreo Integrado del ODS 6.

Con el lanzamiento del Decenio Internacional para la Acción, “Agua para el Desarrollo Sostenible” (2018-2028) el 22 de marzo de 2018, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Agua, seguiremos apoyando a miles de organizaciones y personas sobre el terreno ofreciéndoles información y oportunidades de participación que les permitan adoptar medidas para acelerar el avance en materia de agua y saneamiento. Al fomentar los objetivos de erradicar la pobreza extrema y el hambre, y de promover la salud mundial, ONU-Agua está ayudando a crear un mundo más equitativo y esperanzador.