El deporte promueve el desarrollo humano y el bienestar: componentes psicológicos de la sostenibilidad

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En el verano de 2016, gran parte de la atención mundial se centrará en los atletas que representan a sus países en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río de Janeiro (Brasil). Como ciudadanos del mundo, nos maravillaremos con los logros transcendentales de estos extraordinarios atletas. También celebraremos el espíritu de los Juegos, que promueve la amistad y la cooperación internacionales, puesto que los atletas compiten pacíficamente en terrenos de juego en vez de en zonas de conflicto, pese a las diferencias geopolíticas de sus países. Los representantes de las Naciones Unidas se han convertido en seguidores activos de este ideal olímpico. La Asamblea General de las Naciones Unidas, recuperando una tradición que data de la antigua Grecia, observa la tregua olímpica que comienza el séptimo día antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos y continúa hasta el séptimo día después de la clausura de los Juegos Paralímpicos, durante la cual los países acuerdan cesar todo conflicto y facilitar el paso seguro a los atletas y visitantes.

Simultáneamente, los representantes de las Naciones Unidas y sus Estados Miembros también están centrando su atención, y la nuestra, en la agenda para el desarrollo después de 2015, que incluye un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta confluencia de acontecimientos nos obliga a preguntar cómo podría promover la participación en el deporte la sostenibilidad, la paz y los derechos humanos. Al fin y al cabo, cuando la mayoría de las personas piensan en el deporte, normalmente visualizan la “competición”, en la que uno gana y el otro pierde. Sin embargo, también es posible concebir el deporte como representación de objetivos generales que van más allá de ganar y perder. Por ejemplo, como psicólogos, nos interesa en particular cómo promueve el deporte el desarrollo humano y el bienestar en consonancia con el ODS 3 consistente en “garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades”. Destacamos esta conexión entre el deporte y el desarrollo psicológico y reafirmamos la interrelación entre la consecución del Objetivo 3 y el avance en otros aspectos de la sostenibilidad.

Deporte, conocimientos para la vida y ciudadanía mundial

Frente a tantos desafíos imperiosos del siglo XXI, como la guerra en Siria, el terrorismo, la migración mundial y la crisis del virus del Zika, podemos preguntarnos por qué debería invertir la comunidad internacional tiempo y recursos en el deporte. Desde una perspectiva mundial, el deporte tiene el potencial de reunir a atletas de diversos orígenes que pueden estar sufriendo desigualdad social relacionada con desórdenes etno-religiosos, conflictos etno-nacionalistas, inequidad de género o clasismo y, sin embargo, compiten con orgullo como iguales sobre el terreno. Puesto que los programas deportivos encarnan los principios fundamentales de imparcialidad, respeto del adversario, trabajo en equipo y cumplimiento de las reglas del juego, la Oficina de las Naciones Unidas sobre el Deporte para el Desarrollo y la Paz (ONUDDP) trabaja activamente con las entidades del sistema de las Naciones Unidas, incluido el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-Mujeres), la Organización Mundial de la Salud y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, así como con organizaciones no gubernamentales (ONG), con el fin de que se aprecien las contribuciones del deporte al desarrollo sostenible, la ciudadanía mundial, el entendimiento mutuo y la consolidación de la paz. Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha definido el deporte como un derecho humano.

Al mismo tiempo, la incipiente investigación de las ciencias sociales y psicológicas que examina los programas de intervención deportiva ha detallado el valor de la participación juvenil en el deporte como forma de mejorar una serie de conocimientos para la vida y engendrar la ciudadanía mundial. Entre estos conocimientos para la vida se incluyen aptitudes cognitivas, emocionales, interpersonales y sociales que promueven el desarrollo social, la vida independiente y el disfrute de la vida. En concreto, a nivel personal, estas aptitudes incluyen la autorregulación emocional, el aumento de la autoestima, los sentimientos de empoderamiento y el desarrollo del carácter. A nivel de ciudadanía mundial, los programas deportivos ayudan a crear competencias de liderazgo, capacidades de solución de conflictos y capacidad para lograr un objetivo superior en cooperación con otros a pesar de las diferencias individuales. Cuando el deporte y las reglas del juego se utilizan para promover la solución de conflictos y las competencias de liderazgo a nivel de ciudadanía mundial y facilitar conocimientos para la vida a nivel personal, encontramos una situación en la que todos salen ganando, frente a la perspectiva de “el ganador se queda con todo” común en el deporte de competición.

Los psicólogos han constatado que la participación en el deporte en la escuela primaria y secundaria facilita la formación en conocimientos para la vida y sirve de factor de protección contra hechos traumáticos como un conflicto civil, la violencia comunitaria y el matrimonio forzado precoz de niñas menores. Los investigadores han demostrado, por ejemplo, que los programas deportivos han mejorado los conocimientos para la vida y la ciudadanía mundial de los jóvenes en Angola, y señalan que, tras una época de conflicto político, los jóvenes que participaban en actividades deportivas estructuradas afirmaban sentirse más optimistas respecto a su futuro. Además, los adultos observaron mejoras en la preparación para la vida de estos jóvenes, especialmente en cooperación y gestión de conflictos. En otro estudio de los jóvenes en Alemania, los investigadores descubrieron que la participación en el deporte daba lugar a una reducción de los síntomas de ansiedad y depresión. Estas constataciones son especialmente importantes teniendo en cuenta el aumento mundial de los suicidios juveniles. Otros investigadores estudiaron a niños sudafricanos expuestos a violencia comunitaria, como testigos o víctimas, y constataron que la participación en el deporte brindaba un factor de protección que mejoraba la resiliencia frente experiencias traumáticas arrolladoras. Por último, un programa de formación de entrenadores y entrenadoras de fútbol jordanos demostró cómo la inculcación de un sentido de ciudadanía, vida pacífica y liderazgo en sus jóvenes atletas mejoró el nivel de satisfacción de los entrenadores y generó un mensaje positivo y una apertura al desarrollo de nuevas aptitudes.

El deporte también puede integrarse con otras experiencias de la infancia, como la educación, para apoyar el desarrollo psicológico y los derechos humanos. Por ejemplo, sabemos que el matrimonio forzado precoz o arreglado impide que las niñas continúen su educación. Un informe del UNICEF indica que las niñas instruidas tienen menos probabilidades de casarse de forma precoz y morir en el parto y más probabilidades de tener bebés sanos y enviar a sus hijos a la escuela. En Nepal, el UNICEF patrocina un programa deportivo para niñas en la escuela. La combinación de deporte y educación ofrece un factor de protección para ayudar a garantizar sus derechos humanos básicos. Este efecto combinado ayuda a las niñas a permanecer en la escuela, retrasar el matrimonio forzado precoz, seguir matriculadas en programas académicos e impulsar su éxito académico. El UNICEF destacó los avances de una niña nepalesa e informó de que sigue sufriendo presión de su familia para casarse pronto. “Tengo que centrarme en el deporte. Entonces, la cuestión del matrimonio no se discute mucho” dijo.

En general, la participación de los jóvenes en el deporte para el desarrollo está ganando popularidad y cobrando impulso debido a su valor para promover los conocimientos para la vida y los elementos esenciales de la ciudadanía mundial. Fomentar las capacidades de resolver problemas, comunicarse eficazmente, aprender a negociar, tomar las mejores decisiones, solucionar conflictos, gestionar relaciones interpersonales, ser consciente de uno mismo y lidiar eficazmente con las emociones y el estrés son componentes importantes para mejorar la capacidad de salud y bienestar (ODS 3).

El bienestar promueve los avances en los ODS

Hemos demostrado que el deporte tiene la capacidad de fomentar el bienestar, que es un componente esencial del ODS 3. La sensatez de incluir la salud y el bienestar en los ODS transmite una perspicacia histórica por parte de las Naciones Unidas. Se puede considerar que la buena salud física y la salud mental y el bienestar resilientes potencian las capacidades humanas para avanzar en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y garantizar un futuro saludable para todos los pueblos y nuestro planeta.

Cuando tenemos en cuenta el aumento de la resiliencia y el empoderamiento que puede lograrse a través del deporte a favor de las personas y comunidades, es evidente que el empoderamiento facilitado puede incidir positivamente en otros elementos críticos de la sostenibilidad. La conceptualización de la sostenibilidad de esta forma destaca la interrelación de los ODS. Por ejemplo, cuando las niñas y los niños experimentan una mejora de la autoestima y dominan una serie de conocimientos para la vida a través del deporte, tienen más probabilidades de rendir bien en la escuela (ODS 4 y 5). A medida que los ciudadanos mundiales experimentan bienestar y desarrollan competencias de liderazgo y solución de conflictos a través del deporte, aumenta su potencial de contribuir en el lugar de trabajo y participar en la innovación y el crecimiento económico (ODS 8 y 9). A medida que las personas y comunidades ganan mayor seguridad para afrontar preocupaciones de justicia social, pueden contemplar nuevas vías para atajar las desigualdades persistentes (ODS 10). A medida que los ciudadanos mundiales y sus comunidades adquieren un sólido arsenal de conocimientos para la vida, facilitan la elaboración de una trayectoria para construir ciudades sostenibles, consumir de manera responsable y concebir una acción climática multidimensional (ODS 11, 12 y 13). Cuando los residentes comunitarios se sienten resilientes, partícipes y previsores, es más probable que promuevan la paz, la justicia y las instituciones sólidas (ODS 16).

La interrelación de los ODS y la sensibilidad hacia la repercusión del deporte como componente fundamental del cambio tiene importantes implicaciones para nuestro entendimiento del futuro impacto que puede suponer la utilización del deporte para promover los derechos humanos y el empoderamiento. Si bien puede existir una tendencia a considerar la generación de bienestar como una cuestión de desarrollo personal, también podemos visualizar cómo las comunidades de personas implicadas y enérgicas pueden cambiar los sistemas y normas sociales que comprometen los derechos humanos y disminuyen la salud y el bienestar de las poblaciones. Utilizando los Juegos Olímpicos y Paralímpicos como ejemplos, entendemos que la participación de hombres y mujeres en estos acontecimientos fomenta la inclusión y el respeto de la igualdad de género. Asimismo, la mayor atención prestada en todo el mundo a los Juegos Paralímpicos indica un reconocimiento de la inclusión de las personas con discapacidad. El efecto de experimentar el talento y la valentía de los atletas en estos juegos se suma al impulso de la aceptación humana y el cambio social en las sociedades. Desde el punto de vista psicológico, el desempoderamiento puede superarse a través del deporte con una mayor autoestima y sentido de eficacia, que permiten a la persona pasar de buscar fuentes externas de empoderamiento a encontrar y utilizar recursos internos. Este cambio psicológico es posible también en las comunidades y países. A través del empoderamiento, las comunidades están en mejor posición para invertir la tendencia histórica de buscar recursos externos para mejorar las condiciones de vida. De esta forma, puede contrarrestarse la hegemonía de los modelos de intervención neocoloniales y mejorarse la experiencia del “empoderamiento comunitario”.

Conclusión

Siendo realistas, la tregua y el ideal olímpicos son una aspiración. Sin embargo, la breve palabra “deporte” tiene amplias implicaciones. Los representantes de la ONUDDP apoyan acontecimientos deportivos que promueven los ODS, las iniciativas de establecimiento y consolidación de la paz, la tolerancia, el entendimiento mutuo y la reconciliación, reduciendo al mismo tiempo las tensiones, la inequidad y el prejuicio. La ONUDDP, junto con el Asesor Especial del Secretario General sobre el Deporte para el Desarrollo y la Paz y algunas ONG locales, utilizan el deporte para promover la igualdad de género, la inclusión de las personas con discapacidad, la prevención del VIH/SIDA y otras enfermedades, la sostenibilidad ambiental y la solución de conflictos. En consecuencia, existe un creciente reconocimiento de la eficacia de los programas humanitarios que emplean el deporte como herramienta de intervención y cambio en contextos diversos a nivel geopolítico y cultural.