El deporte como medio para acabar con el hambre y lograr la seguridad alimentaria

©THE JACK BREWER FOUNDATION (JBF WORLDWIDE) 

El deporte puede servir de catalizador para lograr los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Sin embargo, está preparado para influir de manera única en el Objetivo 2, que consiste en “poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”. Los programas deportivos asociados con la nutrición y la agricultura pueden complementar los programas que luchan contra el hambre y apoyan la educación. Se puede formar o involucrar a los beneficiarios en las cuestiones de la producción alimentaria sostenible y la alimentación equilibrada. El espíritu del deporte está vinculado a la nutrición y el bienestar de una comunidad o persona; esta conexión entre deporte y salud puede utilizarse para poner de relieve las ineficiencias en la cadena mundial de suministro de alimentos.

En el contexto de una población mundial cada vez mayor de 7.400 millones de personas, 793 millones siguen sufriendo hambre crónica. El mundo produce actualmente alimentos más que suficientes para alimentar a todos. Sin embargo, todos los años se desperdicia hasta un tercio de los alimentos producidos para el consumo debido a que se estropean; si se recuperase solo la mitad de lo que se pierde o desperdicia, se podría alimentar a todo el planeta. A nivel mundial, alrededor de 161 millones de niños menores de 5 años sufren malnutrición crónica. La carencia de micronutrientes afecta a más de 2.000 millones de personas, lo que obstaculiza el desarrollo humano y socioeconómico y contribuye continuamente al ciclo de malnutrición. Junto con aquellos que sufren malnutrición están los 500 millones de personas de todo el mundo que tienen sobrepeso y son obesas. Ambas cuestiones presentan problemas complejos y suponen un obstáculo para la productividad y bienestar de las poblaciones de todo el planeta.

Los países, comunidades y personas vulnerables se pueden conectar con los servicios comunitarios a través de programas de difusión basados en el deporte, que inculcan esperanza en situaciones que de otro modo pueden parecer desesperadas. El deporte y las actividades recreativas sirven de liberación a las personas que luchan contra los problemas cotidianos, permitiéndoles quitarse de la cabeza aquello a lo que se enfrentan. Puede percibirse un sentimiento de orgullo cuando un país que sufre hambre, inseguridad alimentaria u otras convulsiones se reúne para apoyar a sus atletas y equipo. Esto crea una voz y un denominador comunes para el país, que puede transformarse en una denominadora común mundial.

La principal misión de la Jack Brewer Foundation (JBF Worldwide) es ofrecer socorro a las comunidades de todo el mundo que sufren pobreza extrema y hambre, utilizando el deporte como catalizador. JBF Worldwide ha recaudado fondos para enviar comida a quienes viven en zonas de hambruna extrema —hasta la fecha se han enviado más de 300.000 raciones de comida— y ayuda a proporcionar agua limpia, alimentos, atención médica y educación a niños de todo el mundo. Las asociaciones locales también han permitido a JBF Worldwide proporcionar alimentos y cobijo a quienes están más cerca de casa. La misión en curso de la organización consiste en dotar a las comunidades de los recursos que necesitan para mantener la seguridad de los niños y asegurar su crecimiento saludable.

Desde que se creó en 2006, JBF Worldwide ha movilizado a deportistas profesionales para reconocer, entre otros problemas, el hambre y la inseguridad alimentaria y concienciar sobre ellos. El Programa de Embajadores Mundiales de JBF Worldwide conecta a personas influyentes, incluidos deportistas profesionales en activo y retirados y artistas, con organizaciones filantrópicas. Los Embajadores Mundiales, una red de más de 100 miembros en constante expansión, viajan por el mundo para causar un impacto social positivo en las comunidades a través del deporte. Sus continuos esfuerzos en todas las comunidades han fortalecido la seguridad alimentaria y mejorado la calidad de vida mediante ayuda médica y socorro en casos de desastre, programas de educación, intercambios culturales e iniciativas de deporte para el desarrollo, procurando al mismo tiempo “empoderar desde dentro”. Llevar a estos Embajadores Mundiales a zonas y comunidades necesitadas, incluidos algunos de los Estados más empobrecidos del mundo, como Haití y Malawi, crea un diálogo entre organizaciones, seguidores y otros interesados a través de una persona influyente.

La primera delegación de Embajadores Mundiales llegó a Malawi en 2008 y brindó la oportunidad de captar la atención de los jóvenes del país y educarles sobre nutrición. La delegación utilizó el deporte como instrumento para unir a la comunidad e interactuar con ella. En colaboración con One World Play Project y Chevrolet, donó más de 11.000 balones de fútbol y organizó un partido amistoso de fútbol juvenil y otras actividades deportivas. Durante el viaje, la delegación se reunió con representantes de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y con los Ministerios de Malawi de Tierras, Vivienda y Desarrollo Urbano; Salud; Juventud y Desarrollo Deportivo; y Agricultura, Irrigación y Agua. Para Malawi, un país con una población de 15 millones de personas en constante crecimiento, la importancia de la producción alimentaria es fundamental. El país declaró recientemente, el 14 de abril de 2016, un estado de desastre nacional por las últimas estimaciones de las cosechas que muestran una caída del 12,5% con respecto a la estación vegetativa de 2014-2015, lo que confirma los temores de una crisis alimentaria en curso que puede durar hasta 2017. Malawi se enfrenta a un déficit de 1,2 millones de toneladas métricas de alimentos en forma de maíz. Es solo uno de los 37 países que necesitan ayuda alimentaria externa en 2016.

Como exdeportista profesional, puedo atestiguar que el deporte puede ayudar a reducir el estigma y aumentar la autoestima, la confianza en uno mismo y las dotes sociales, todo lo cual da lugar a una mayor empleabilidad. La utilización del deporte como catalizador del cambio social, la paz y el desarrollo, especialmente en lo que se refiere a la erradicación del hambre y el logro de la seguridad alimentaria mundial, siempre ha sido mi pasión. Una de las primeras iniciativas de mi organización fue el desarrollo de un programa de microfinanciación en Malawi, en coordinación con la Joyce Banda Foundation International, para ayudar a más de 10.000 personas mediante la concesión de préstamos a 676 familias. Nuestro objetivo con el programa de microfinanciación es garantizar la seguridad alimentaria de 100.000 residentes que viven en la región de Domasi (Malawi). La mayoría de los préstamos ascienden a menos de 10 dólares y ofrecen recursos suficientes para que la familia compre fertilizantes subvencionados por el Gobierno para triplicar su cosecha a lo largo de una estación vegetativa. Las mujeres son el punto focal de nuestros esfuerzos, porque su progreso sigue viéndose obstaculizado por las creencias y prácticas culturales locales que les impiden contribuir a los medios de vida económicos de sus aldeas. Estamos convencidos de que el progreso debe empezar por la madre, y esta iniciativa brinda los medios necesarios para que estas mujeres se empoderen a sí mismas, a sus familias y a sus aldeas.

En la actualidad, estamos avanzando en el lanzamiento de una línea de productos dietéticos para deportistas con RiceBran Technologies. Se empleará un modelo empresarial individualizado, similar al que utilizó la empresa de calzado TOMS, para ayudar a orfanatos y organizaciones de Malawi. RiceBran Technologies proporcionará complementos alimenticios nutritivos a niños que residen actualmente en orfanatos locales o necesitan ayuda de ellos. A través de estos orfanatos, hemos dado apoyo a más de 3.800 niños en el último decenio, muchos de los cuales han seguido al cuidado de estos centros para recibir la asistencia necesaria para tener éxito. La línea dietética deportiva ofrecerá otro modo de proporcionar raciones de comida y servicios a niños por cada producto comprado comercialmente en los Estados Unidos de América. Para ejecutar este programa, la Jack Brewer Foundation facilitará datos sobre los niveles de malnutrición infantil y visitará Malawi este año con el Programa de Embajadores Mundiales para llevar deporte y confianza a las comunidades.

Desde mi perspectiva como Embajador para la Paz y el Deporte de la United Federation for Peacekeeping and Sustainable Development, está claro que el deporte no solo afecta al Objetivo de Desarrollo Sostenible 2. Es importante entender que la nutrición y el bienestar son la base del deporte, incorporados de manera que se inculquen estilos de vida saludables, pero también que se reúna a las comunidades en apoyo de un denominador común. Al llevar a deportistas al Programa de Embajadores Mundiales de JBF Worldwide para compartir nuestra misión en todo el mundo, se pone en primer plano la divulgación a las comunidades necesitadas. La crisis alimentaria que están sufriendo 793 millones de personas también debe estar en el primer plano de nuestro discurso mundial.