El agua une a la humanidad y permite crear un planeta mejor

Según el informe del 2030 Water Resources Group de noviembre de 2009 titulado “Charting Our Water Future: Economic world”, la demanda de agua superará a la oferta en un 50%. Esta es una cifra alarmante, que pone de relieve cuánta importancia reviste el acceso a este recurso esencial. Es preciso que los encargados de formular políticas nacionales e internacionales adopten decisiones rápidas y con base empírica para evitar que el planeta y la población sufran consecuencias dramáticas. Sin embargo, las decisiones sobre política no siempre llegan a buen puerto. Afortunadamente, existen algunos cambios interesantes que pronto podrían transformar este panorama. Uno de los más importantes es la nueva visión que está desarrollando una parte significativa de la comunidad científica, con el objeto de definir sus funciones en el proceso de adopción de decisiones, así como la concienciación cada vez mayor de los ciudadanos del mundo, que quieren participar en el proceso. El camino para avanzar y adoptar decisiones con base empírica consiste en la creación de una relación triangular entre científicos, encargados de formular políticas y ciudadanos informados. Los museos y centros científicos de todo el mundo tienen la capacidad y la voluntad de contribuir a modelar esa nueva relación.

 En marzo de 2012, 3.000 científicos se reunieron en Londres para tomar parte en la conferencia científica preparatoria para Río+20, “El Planeta bajo Presión: Conferencia sobre Nuevos Conocimientos para Lograr Soluciones”. Se abordó la investigación científica relacionada con la sostenibilidad y se aprobó una Declaración de Estado del Planeta, que estipulaba la necesidad de redefinir la función de los científicos y la ciencia en la sociedad. También se apuntó que: “La investigación desempeña un papel muy importante a la hora de supervisar los cambios, determinar umbrales, desarrollar nuevas tecnologías y procesos y proporcionar soluciones. La comunidad internacional de investigadores dedicados al cambio global propone que la ciencia y la sociedad convengan un nuevo acuerdo en el que se reconozca que la ciencia debe orientar la política para que se adopten decisiones más sabias y oportunas, así como que la innovación debe atender a las distintas necesidades y circunstancias locales”.

 Para participar de forma significativa en ese nuevo acuerdo, los organizadores de la conferencia “El Planeta bajo Presión” pusieron en marcha “Tierra Futura”, una iniciativa de investigación internacional que por espacio de diez años desarrollará los conocimientos necesarios para responder de forma eficaz ante los riesgos y oportunidades que presenta el cambio mundial del medio ambiente y para apoyar la transformación en pos de la sostenibilidad mundial en las próximas décadas. “Tierra Futura” movilizará a miles de científicos y reforzará las asociaciones con los encargados de la formulación de políticas y otros interesados, para proporcionar soluciones y opciones en materia de sostenibilidad ante Río+20.

 Solo podemos aplaudir esta iniciativa y coincidir con el Secretario General Ban Ki-moon, que se dirigió a la conferencia mediante una intervención en vídeo: “La comunidad científica puede ayudarnos a abordar estos retos tan complejos e interrelacionados, así como a mejorar nuestra comprensión... Pero a menudo los responsables de formular políticas no se dirigen a los científicos para solicitar asesoramiento o los descartan con demasiada facilidad debido a consideraciones de tipo electoralista u otros motivos políticos. Al mismo tiempo, el asesoramiento científico no siempre es claro... Mi Grupo de alto nivel sobre la sostenibilidad mundial acaba de recomendarme que evalúe la posibilidad de nombrar a un asesor científico jefe o de establecer una junta consultiva científica a fin de que me asesore a mí y a otros órganos de las Naciones Unidas”.

 El Secretario General tiene razón al subrayar la importancia de las consideraciones de tipo electoral para los encargados de la formulación de políticas. El nuevo acuerdo propuesto por la comunidad científica y por la Junta Consultiva Científica solamente tendrá éxito si recaba un respaldo significativo por parte de la opinión pública. Este solo se puede lograr a través de la educación pública sobre los problemas mundiales. Se hace necesario un proceso educativo que vaya más allá del sistema escolar tradicional. Los museos y centros científicos son asociados ideales para explicar las complejidades científicas de la sostenibilidad al público, así como para crear diversas formas de participación pública en la ciencia, que puedan desembocar en el apoyo a la adopción de decisiones con base empírica.

 Se le concedió a la Association of Science-Technology Centers (ASTC) el honor de convertirse en colaborador informativo de la conferencia “El Planeta bajo Presión”. Nunca antes se había generado un esfuerzo coordinado entre 250 centros científicos de todo el mundo para organizar una conferencia científica cuya finalidad era lograr la comprensión y el apoyo de la población. En dicha conferencia se llevaron a cabo conexiones directas entre actividades desarrolladas en todo el mundo y científicos, que involucraron a centros científicos del Canadá, Colombia, los Estados Unidos de América, la India e Israel. Por ejemplo, Janos Bogardi, ex Director General del Global Water System Project (GWSP) y catedrático en la Universidad de las Naciones Unidas, dialogó con jóvenes mediante Skype y compararon los problemas hídricos derivados de la subida del nivel del mar en Florida y de la fusión de los glaciares en Colombia. Ambos grupos formaban parte de una iniciativa de grandes dimensiones de la ASTC, denominada “Science Centers Engagement and the Rio Summit (SCEnaRioS)”. El programa permitía que los jóvenes analizasen datos y hechos locales, así como los efectos del cambio mundial, y que intercambiasen ideas con grupos procedentes de otras partes del mundo. Debatieron acerca de cómo problemas similares podrían tener soluciones diferentes, según las condiciones locales. La mayoría de los grupos, como la asociación entre Singapur, Guangdong y Canberra, eligieron el agua como tema de debate.1

 Muchos centros científicos disponen de exposiciones y programas que muestran las características físicas y químicas únicas que presenta el agua y han creado zonas de juegos donde el agua es el principal atractivo. Cada vez son más los centros científicos que abordan el lugar del agua en la sociedad y las medidas necesarias para cuidar de este recurso. He aquí algunos ejemplos actuales:

  • El Fairmount Water Works Interpretive Center (FWWIC)2 situado en el río Schuylkill, Filadelfia (Pensilvania) está ubicado en la estación municipal de bombeo más antigua de los Estados Unidos. El museo se diseñó para permitir que se inundase durante las lluvias de primavera y en la temporada de huracanes. Desde su inauguración en 2003, se ha inundado en 13 ocasiones. Actualmente las inundaciones son más frecuentes que nunca, dado que existen muchas más superficies impermeables en Filadelfia y sus alrededores, lo que provoca un mayor escurrimiento de las aguas hacia el río e incrementa la probabilidad de crecidas en el cauce que desborden las riberas. El museo se diseñó para resistir las inundaciones, al incluir exposiciones que se retiran fácil y rápidamente, se izan hacia el techo o no sufren daño alguno al sumergirse en agua. Los objetivos del FWWIC son educar a la población sobre el diseño natural de las cuencas hidrográficas y los efectos que tiene la actividad humana, sobre los hábitats naturales y la identificación de especies de peces, la calidad del agua y la depuración, así como para educar sobre la contribución individual a la gestión ambiental de las cuencas hidrográficas.
  • El Observatory Science Centre3 de Herstmonceux (Reino Unido) dispone de una exposición al aire libre que permite a los visitantes descubrir y conocer las múltiples posibilidades que existen para aprovechar la energía del agua. Se analiza la erosión al pasar el agua de una corriente o curso hasta un río y de ahí al océano. Se incluye un depósito de agua interactivo, donde los visitantes pueden construir presas y aprender jugando.
  • Questacon, el centro National Science and Technology Centre4 dedicado a la ciencia y la tecnología de Canberra (Australia), cuenta con una exposición titulada “H2O”. Dispone de 16 exposiciones interactivas para demostrar las propiedades del agua, cómo la utilizamos y cómo afecta al mundo que habitamos. Se trata de un excelente recurso educativo para escolares y pone una guía a disposición de los docentes para que puedan relacionar el aprendizaje práctico interactivo con el currículo nacional de ciencias australiano. Se anima a los escolares a responder preguntas como estas: ¿Cuánta agua consumes a diario? ¿Es fácil obtener agua dulce a partir de agua salada? ¿Es necesario aplicar mucha energía para hervir un vaso de agua? Si las presas se quedan secas, ¿cómo se puede obtener un suministro de agua alternativo? Questacon también cuenta con una exposición itinerante titulada “Our Water”. Se trata de una exposición interactiva centrada en el uso y la preservación del agua y que ha visitado diversas ciudades australianas.
  • Science North5 presenta en Sudbury, ciudad situada en la provincia de Ontario (Canadá), una exposición itinerante denominada “Water Works”. Tiene tres objetivos principales: contribuir a que los visitantes conozcan las propiedades físicas del agua, incrementar los conocimientos sobre el consumo personal del agua y concienciar acerca de la sostenibilidad del agua. La sección “Water for Life” permite a los visitantes conocer cómo es el ciclo doméstico del agua y calcular su propia huella hídrica. Para aprender cómo se aprovecha la energía hidráulica, los participantes pueden jugar con un pinball acuático, emplear un elevador hidráulico y pilotar un submarino.

 Hay muchos museos que prestan atención a la historia de la interacción entre la humanidad y el agua. El Liberty Science Center6 situado en Jersey City (Nueva Jersey) explora la compleja relación entre el uso industrial y el ecosistema del río Hudson. El Waterworks Museum7 de Boston (Massachusetts) permite interpretar una de las redes de abastecimiento de agua metropolitanas más antiguas del país, mediante exposiciones sobre ingeniería, arquitectura, historia social y salud pública. El Nieuw Land Museum8 en los Países Bajos describe la rica historia de la región de Flevoland y el proyecto “Zuiderzee Project”, que permitió ganar tierra firme al mar.

 Actualmente se encuentran en desarrollo varios museos dedicados al agua. El Asia Pacific Water Museum que se construirá en Pathumthani (Tailandia) es un proyecto de colaboración organizado por el National Science Museum, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Japan Water Forum. El museo adoptará un enfoque interdisciplinario para estudiar la historia y la cultura del agua en la región, la interrelación entre la población humana y el agua y los avances científicos actuales. Otro museo en fase de desarrollo se ubicará en la isla Reunión, en el océano Índico. La isla Reunión es una zona de gran diversidad biológica de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y el 40% de la isla está incluido en la de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Uno de los principales retos que afronta la isla Reunión es el rápido aumento de la población. El nuevo centro dedicado a la ciencia y la naturaleza hará posible que los visitantes conozcan el ciclo del agua de la isla y aborden su relación con el medio natural de la isla Reunión, así como su agricultura y el desarrollo sostenible.

 Los centros científicos son mucho más que simples lugares para que se diviertan los niños y aprendan sobre ciencia. Estos centros se ocupan cada vez más de abordar los problemas y aspectos sociales del planeta y su futuro. Dado que la ciencia, la educación y la comunicación conforman la espina dorsal de los centros científicos, son instituciones sensibles a las nuevas formas de pensar que se generan dentro de la comunidad científica y a su papel en la sociedad. Margit Fischer, Primera Dama de Austria, intervino en el acto de clausura de la conferencia “El Planeta bajo Presión” en nombre de los centros científicos de todo el mundo: “Todos esperamos un plan de acción sólido, pero incluso el programa más ambicioso necesitará complementarse con una participación pública eficaz. Para conseguirlo, proponemos que se creen, desarrollen y respalden museos y centros científicos en todo el mundo, como recursos fundamentales, particularmente en aquellas zonas donde actualmente no existen, como en gran parte de África. Necesitamos un plan estratégico que canalice la energía de los museos y centros científicos para fomentar una estrategia de divulgación de las Naciones Unidas. Para concluir quiero manifestar que nuestra visión es avanzar hacia un mundo sostenible. Solamente lo lograremos si contamos con el apoyo de una sociedad bien informada. Esa puede ser la aportación de los centros científicos”.9

 Notas

 1          Véase www.astc.org/about/scenarios.htm y http://www.astc.org/about/pdf/scenariosrelease.pdf.

2          Fairmount Water Works Interpretive Center (véase www.fairmountwaterworks.org).

3          Observatory Science Centre (www.the-observatory.org).

4          Questacon-The National Science and Technology Centre (www.questacon.edu.au).

5          Science North (http://sciencenorth.ca/exhibitsales/services-traveling.aspx).

6          Liberty Science Center (http://lsc.org/see-whats-happening/current-exhibitions-and-experiences/our-hudson-home/).

7          Waterworks Museum (http://www.waterworksmuseum.org).

8          Nieuw Land Museum (http://www.nieuwlanderfgoed.nl/).

9          Discurso completo disponible en http://www.astc.org/about/pdf/MFicher-pupspeech.pdf.

 Mi agradecimiento a Lesley Markham por su ayuda.