Efectos del Cambio Climático Sobre Los Arrecifes de Coral Y el Medio Marino

LA IMPORTANCIA DEL MEDIO MARINO

 Se calcula que el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta por los océanos1, el hábitat más productivo, que abarcan el 75% de todas las especies conocidas. Este entorno único, que sigue estando mayormente inexplorado y oculto para el mundo, desempeña un importante papel en la regulación de las temperaturas a escala mundial y es el principal productor de oxígeno. Los arrecifes de coral, que ocupan únicamente alrededor del 0,5% del fondo marino, son complejas estructuras tridimensionales formadas a lo largo de miles de años como resultado de la acumulación de esqueletos de carbonato de calcio de las especies de coral que contribuyen a la formación de arrecifes. Estos arrecifes se denominan a menudo “la pluviselva del mar”. Esta alegoría subestima la complejidad de los arrecifes de coral, que cuentan con una mayor diversidad de vida animal y vegetal que las pluviselvas, hacen circular los nutrientes a través de su intrincada red alimentaria y proporcionan alimento a todos los niveles de la cadena alimentaria.

 Históricamente, el mar ha servido como importante red de transporte, fuente de alimentos y zona recreativa favorita. La mayoría de las ciudades más importantes se desarrollaron a lo largo de la costa como zonas de comercio. El crecimiento de estas ciudades se manifiesta hoy en día en el porcentaje de la población mundial (alrededor del 80%) que vive a menos de 100 kilómetros de la costa y depende del mar para su subsistencia (aproximadamente 3.500 millones de personas)2. De hecho, la supervivencia de las personas más pobres del mundo depende de su estrecha relación con el mar. La importancia económica del mar se evidencia en los servicios que proporciona el ecosistema mediante la pesca, el turismo y la protección de las zonas costeras, así como en su papel como fuente de materias primas. Esta dependencia del mar está actualmente en peligro a causa de las condiciones ambientales provocadas por el cambio climático mundial.

 PRUEBAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, 2007)3 presentó pruebas sólidas que demuestran que el calentamiento mundial durante el último siglo se debió en gran medida a la actividad humana, como por ejemplo la quema de combustibles fósiles, la deforestación y la conversión de tierras para uso agrícola. Los registros de temperaturas que se remontan hasta 1850 demuestran que el mundo ha experimentado un incremento medio de la temperatura de 0,8º C y otros análisis han demostrado que, desde la década de 1970, cada década ha sido más cálida que la anterior. Las concentraciones mundiales de dióxido de carbono (CO2) también han demostrado un incremento de los niveles desde un promedio de 280 partes por millón (ppm) a mediados del siglo XIX, al inicio de la revolución industrial, hasta aproximadamente 388 ppm al inicio del siglo XXI. Está previsto que continúe la tendencia del calentamiento mundial, puesto que el IPCC calcula que se producirá un incremento de entre 2,5 y 4,7º C de la temperatura media mundial para 2100 en comparación con los niveles preindustriales4.

 CAMBIOS AMBIENTALES PREVISTOS

 Para valorar la repercusión del cambio climático sobre los arrecifes de coral y el medio marino, necesitamos examinar los cambios ambientales previstos y evaluar la capacidad de los organismos marinos para adaptarse a dichos cambios5. Los modelos climáticos indican que se prevé que la temperatura de la superficie del mar se incremente entre 1 y 3º C, mientras que el nivel del mar se prevé que ascienda entre 0,18 y 0,79 metros. Es probable que cambien las pautas meteorológicas regionales, lo que provocará un incremento de la gravedad y la frecuencia de las tormentas, particularmente los ciclones. Además, está previsto que se modifiquen las pautas de circulación oceánica y que disminuya el pH como resultado de la absorción de CO26.

 EFECTOS SOBRE EL MEDIO MARINO

 A pesar de haber tardado millones de años en evolucionar, los organismos marinos, en las condiciones actuales, deben adaptarse muy rápidamente a condiciones nuevas. Los organismos marinos sufrirán el efecto de los cambios en dos aspectos principales de su entorno, a saber, los cambios en el hábitat natural y el suministro de alimentos y los cambios en la química marina. Las plantas marinas, especialmente el fitoplancton, son los principales productores que forman la base de la cadena alimentaria. Se espera una reducción gradual de la presencia de estas plantas en las aguas más cálidas, lo que reducirá considerablemente la cantidad de nutrientes disponibles para los animales que se encuentran por encima en la cadena alimentaria. Además, la temperatura es un factor desencadenante importante en los ciclos de vida de muchas plantas y animales marinos y, a menudo, el inicio de la alimentación, el crecimiento y la reproducción están sincronizados. Si estos procesos se desincronizan, es probable que los organismos vayan a alimentarse cuando sus fuentes de alimento ya no estén presentes.

 Se estima que el incremento previsto de la temperatura oceánica estimulará la migración de los organismos marinos en función de su tolerancia a la temperatura, con las especies tolerantes al calor expandiendo su hábitat hacia el norte y las especies menos tolerantes replegándose. Este cambio en la dinámica de los océanos tendrá un efecto perjudicial sobre las especies que no pueden migrar y podría llevarlas a la desaparición. La acidificación del océano, o el incremento de los niveles de CO2 que conlleva un descenso del pH del agua de mar, no solo reduce la abundancia de fitoplancton, sino que también disminuye la calcificación en ciertos animales marinos, como corales, moluscos y crustáceos, lo que provoca que sus esqueletos se vuelvan más débiles y dificulta su crecimiento.

 Posiblemente una de las grandes amenazas a las que se enfrentan los corales, no obstante, es la decoloración, como resultado del incremento de la temperatura de la superficie del mar. La decoloración se produce cuando un incremento prolongado de las temperaturas del mar provoca que se quiebre la relación simbiótica entre los corales y sus zooxantelas (algas). Posteriormente, el coral expulsa a las zooxantelas, pierde su color (decoloración) y se vuelve débil. Algunos corales logran recuperarse, a menudo con sus sistemas inmunitarios debilitados, pero en muchos casos mueren.

 FACTORES DE PERTURBACIÓN ANTROPOGÉNICOS

 El verdadero reto es que las modificaciones provocadas por los efectos del cambio climático se están superponiendo sobre un medio marino que ya está sometido a factores de perturbación antropogénicos directos e indirectos, asociados con la pesca excesiva y las prácticas pesqueras inapropiadas, el desarrollo costero, la sedimentación, la contaminación procedente de fuentes terrestres y la contaminación marina. Esta convergencia de múltiples factores de perturbación sitúa a los arrecifes de coral del mundo bajo una presión considerable y se calcula que aproximadamente un tercio de las especies de coral que contribuyen a la formación de arrecifes enormes están en peligro de extinción. Los arrecifes de coral de todo el mundo están experimentando un deterioro significativo. Sin embargo, en la comunidad científica, se cree que este deterioro es anterior a la realización de estudios científicos detallados7. Debido a su inaccesibilidad, los estudios sobre los arrecifes de coral son bastante recientes en comparación con otras disciplinas y se remontan a tan solo unos 50 años atrás, pero, incluso en un espacio tan corto de tiempo, se ha observado un deterioro significativo en el estado de los arrecifes de coral de todo el mundo8,9. Durante las décadas de 1980 y 1990, el deterioro de la cubierta de coral se agravó todavía más con la pérdida de los herbívoros consumidores de algas dominantes (erizos de mar y peces herbívoros), la decoloración y las enfermedades del coral10. En ningún lugar este deterioro ha sido tan pronunciado como en el Caribe, que se considera hoy en día la imagen más representativa de la desaparición de los arrecifes de coral. Los datos evaluados, que se remontan a la década de 1960, han demostrado de forma concluyente el deterioro progresivo de la cubierta de coral en todo el mundo y el incremento de la abundancia de algas carnosas.11,12.

 ¿QUÉ OPCIONES TENEMOS?

 Las opciones para afrontar los problemas relacionados con los arrecifes de coral tienen dos vertientes: la adaptación y la mitigación13. La adaptación implica la realización de esfuerzos de conservación e investigación local para reforzar la capacidad de recuperación de los ecosistemas de los arrecifes mediante actividades como la restauración de arrecifes, la identificación de especies tolerantes a los factores de perturbación, la reducción de la pesca excesiva y el establecimiento de zonas marinas protegidas. Las zonas marinas protegidas se consideran la mejor herramienta de gestión para la conservación de los arrecifes de coral y otros entornos marinos14 puesto que sus zonas de no captura proporcionan un refugio seguro para que las poblaciones crezcan y, posteriormente, vuelvan a llenar el medio marino circundante. La adaptación, sin embargo, no es suficiente; se necesita una importante respuesta mundial para mitigar el cambio climático reduciendo directamente las emisiones, mejorando la eficiencia energética, limitando la deforestación y aumentando los sumideros de carbono. A estas alturas, solo se espera que las medidas de mitigación impidan un mayor calentamiento, puesto que se considera muy improbable que se puedan revertir las condiciones actuales15.

 EL PRONÓSTICO

 En la actualidad, científicos expertos en arrecifes de coral de todo el mundo coinciden en que el medio marino en general y los arrecifes de coral en particular se están viendo afectados negativamente por el cambio climático. La mayoría de los científicos creen que la velocidad de cambio de las condiciones climáticas es potencialmente superior a la capacidad que tienen los arrecifes de coral para adaptarse y recuperarse16.

 Las perspectivas para el Caribe son menos optimistas que para el Indo-Pacífico. Las investigaciones parecen indicar que la escasa población de erizos de mar permite que las algas superen y ocupen el espacio de los corales. Una posible solución es mantener una población saludable de peces loro para tener bajo control a la población de algas. Aunque se han realizado investigaciones, no se ha demostrado la capacidad del coral para adaptarse a aguas más cálidas en el caso de muchas especies. No obstante, los científicos han observado que, en algunas regiones, especialmente las zonas remotas del Pacífico, donde los arrecifes están más alejados de los efectos de la actividad humana, estos han demostrado su capacidad de recuperación frente al incremento de la temperatura de la superficie del mar y la decoloración.

 Ahora que todas las pruebas apuntan a la desaparición casi inevitable de los arrecifes de coral, existe la urgente necesidad de que los científicos marinos sean proactivos y logren que el público y las comunidades en peligro se comprometan con la realidad de la amenaza. Este compromiso resulta esencial para que pueda producirse un cambio de actitud y comportamiento. Es necesario convertir el conocimiento científico en soluciones prácticas que movilicen el apoyo público. A una escala más amplia, es necesario que exista colaboración entre los gobiernos y las comunidades afectadas para así formular e implementar políticas destinadas a la sostenibilidad a largo plazo.

 ¿Nos enfrentamos a una batalla perdida? Es muy posible que el cambio climático haya superado el punto de no retorno. Lo que está claro es que cualquier solución al cambio climático es también la solución para la recuperación de los arrecifes de coral.

 Notas

www.usgs.gov.

http://www.savethesea.org.

3  ipcc (ipcc.ch/publications_and_data/ar4/wg1/en/contents.html).

4   The Royal Society, “Climate change: A Summary of the Science”, septiembre de 2010, pág. 16. http://royalsociety.org/policy/publications/2010/climate-change-summary-science/.

5    Przeslawski, R. et al. (2008). “Beyond Corals and Fish: The Effects of Climate Change on Non-coral Benthic Invertebrates of Tropical Reefs”, Global Change Biology (2008) 14, 2773–2795, DOI: 10.1111/j.1365-2486.2008.01693.x.

6  ipcc (ipcc.ch/publications_and_data/ar4/wg1/en/contents.html).

7    Jackson, J. 2012. “The Future of Coral and Coral Reefs in a Rapidly Changing World”, Simposio Internacional sobre Arrecifes de Coral, Cairns (Australia), 9 a 13 de julio de 2012.

8    C. Wilkinson (ed.) (2004). “Estado de los Arrecifes Coralinos del Mundo: 2004”, vols. 1 y 2. Instituto Australiano de Ciencia Marina, Townsville (Queensland, Australia).

9    Wilkinson, C., Souter, D. (eds.) (2008). “Status of Caribbean Coral Reefs after Bleaching and Hurricanes in 2005”, Red de acción internacional en defensa de los arrecifes de coral y Reef and Rainforest Research Centre, Townsville, pág. 152.

10 Sweatman, H. et al. (2011). “Assessing loss of coral cover on Australia’s Great Barrier Reef over two decades, with implications for longer-term trends”, Coral Reefs (2011) 30:521-531. DOI 10.1007/s00338-010-0715-1.

11 Gardner et al. (2003). “Long-Term Region-Wide Declines in Caribbean Corals”, Science 301:958-960.

12 Jackson, J. (2012). “The future of coral and coral reefs in a rapidly changing world”, Simposio Internacional sobre Arrecifes de Coral, Cairns (Australia), 9 a 13 de julio de 2012.

13 Hoegh-Guldberg, O. (2012). “Coral Reefs and Global Change: Where do the Solutions Lie?”, Simposio Internacional sobre Arrecifes de Coral, Cairns (Australia), 9 a 13 de julio de 2012.

14 Hughes, T. et al. (2003). “Climate Change, Human Impacts, and the Resilience of Coral Reefs”, Science, 301, 929 (2003). DOI: 10.1126/science.1085046.

15 Lowe, J. a.; et al. (2009). “How difficult is it to recover from dangerous levels of global warming?”, Environmental Research Letters 4: 014012. DOI:10.1088/1748-9326/4/1/014012.

16  Hoegh-Guldberg, O. (2012). “Coral Reefs and Global Change: Where do the Solutions Lie?”, Simposio Internacional sobre Arrecifes de Coral, Cairns (Australia), 9 a 13 de julio de 2012.