De la salud en el mundo al patrimonio mundial: 70º aniversario de las Naciones Unidas

©HeidiTworek
 

En una zona peatonal de la ciudad de San Francisco, una bandera de las Naciones Unidas ondea junto a una bandera americana. Columnas de granito flanquean la plaza mostrando los nombres de los Estados Miembros de las Naciones Unidas y el año en que se unieron a la Organización. Hay una fuente de surtidores, diseñada por Lawrence Halprin, que simboliza los siete continentes del mundo unidos por los océanos. Diseñada a mitad de la década de 1970 para conmemorar el 30º aniversario de la creación de las Naciones Unidas, la plaza suscitó polémica entre los arquitectos y los habitantes de San Francisco, especialmente por su incorporación al proyecto Hall of Shame del grupo sin fines de lucro Project for Public Spaces. Aunque el grupo criticó la ubicación de la fuente, al mismo tiempo elogió el potencial de la plaza para favorecer una interacción próspera y dinámica de la comunidad en los días de mercado y como entrada al Centro Cívico. Project for Public Spaces instó a la Plaza de las Naciones Unidas a hacer honor a su nombre y hacer todo lo posible por reflejar el acervo de las múltiples culturas que conforman el mercado1.

¿Qué significa hacer honor al nombre de las Naciones Unidas? El término, Naciones Unidas, nació de una declaración firmada en enero de 1942 por 26 países aliados que luchaban contra Alemania y el Japón. Los gobiernos signatarios se comprometieron a no firmar acuerdos de paz individuales y a realizar un máximo esfuerzo bélico. Hacia el final de la guerra, 21 países más habían firmado la declaración. Solo los Estados que habían firmado la Declaración de las Naciones Unidas recibieron una invitación a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Organización Internacional, que dio comienzo en el Centro Cívico de San Francisco el 25 de abril de 1945.

Aunque todavía no se había ganado la guerra, los representantes de las naciones aliadas se reunieron en San Francisco para redactar la Carta de las Naciones Unidas. Los Estados Unidos de América afrontaron los gastos de la Conferencia de San Francisco de 1945 y actuaron como uno de los cuatro Gobiernos patrocinadores. (Los otros fueron el Reino Unido, la Unión Soviética y China). La Conferencia se declaró clausurada el 26 de junio de 1945, cuando la Carta quedó abierta a la firma. La Conferencia se basó en las reuniones que los cuatro Gobiernos patrocinadores habían mantenido previamente en Dumbarton Oaks en 1944 y en Moscú y Teherán en 1943.

Sin embargo, la Conferencia de San Francisco sería diferente de aquellas reuniones previas, porque en ella quedaron patentes desde el principio los rasgos propios de la nueva Organización de las Naciones Unidas, especialmente su carácter inclusivo y flexible. En la primera reunión del comité directivo, Vyacheslav Molotov, Ministro de Relaciones Exteriores soviético, y Anthony Eden, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores británico, manifestaron su desacuerdo sobre el sistema de rotación de la presidencia del comité entre los cuatro Gobiernos patrocinadores. Parecía que los patrocinadores iban a controlar la conferencia desde el principio. Sin embargo, al día siguiente, William Lyon Mackenzie King, Primer Ministro canadiense, revirtió la iniciativa. King declaró que esta conferencia era diferente. Señaló que el poder no estaba concentrado exclusivamente en manos de cuatro o cinco Estados, y que la Conferencia no debería actuar bajo esa hipótesis2. King y otros delegados estaban decididos a que San Francisco no se convirtiera en otro Versalles.

En los momentos clave, las naciones de tamaño medio como el Canadá han desempeñado un papel esencial a la hora de orientar la labor de las Naciones Unidas. La Organización dependía de algo más que del poder de los Miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Las naciones de tamaño medio a menudo han orientado a las Naciones Unidas entre bastidores, han reestructurado el sistema de adopción de decisiones y han actuado como intermediarias imprescindibles para lograr la unión entre naciones.

Las naciones de tamaño medio fueron también vitales para sembrar el germen de los organismos especializados de las Naciones Unidas en la Conferencia de San Francisco. Solo tres médicos participaron en la conferencia como delegados: Karl Evang, de Noruega, Geraldo de Paula Souza, del Brasil, y Szeming Sze, de China. Los tres médicos entablaron amistad en el transcurso de la Conferencia y acordaron, a menudo durante los almuerzos, que las Naciones Unidas debían contar también con un organismo que coordinara la labor sanitaria y de prevención de enfermedades a través de fronteras y continentes. Pero dicha organización no estaba en las agendas americana o británica y los tres médicos no consiguieron impulsar una resolución en la que se instara a su creación. Sin embargo, persistieron en el empeño y cambiaron de táctica política. En vez de una resolución, los tres médicos consiguieron aprobar una declaración en la que se instaba a la celebración de una conferencia internacional en materia de salud. Durante los años siguientes, esa conferencia desembocó en la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se fundó oficialmente en 1948, con sede en Ginebra.

Para cuando se diseñó en 1975 la Plaza de las Naciones Unidas de San Francisco, la Organización se había ampliado de los 51 Estados Miembros originales en 1945 a 144. La descolonización y la admisión de países vencidos en la Segunda Guerra Mundial triplicaron el número de naciones unidas, y el número de Estados de tamaño medio aumentó considerablemente. Además, y por primera vez, un nuevo organismo de las Naciones Unidas tendría su sede fuera de Europa y de los Estados Unidos, cuando el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, fundado en 1972, fijó su sede en Nairobi, Kenya. Todos los Secretarios Generales han sido procedentes de naciones de tamaño medio. A menudo, estos países han desempeñado un papel fundamental en el mantenimiento de la paz y han contribuido a emprender reformas cruciales para el proceso de mantenimiento de la paz durante los últimos años de la década de 1990 y los primeros de la década de 2000.

La incorporación de naciones de tamaño medio a las Naciones Unidas ha contribuido a la sorprendente capacidad de adaptación de la Organización. Su otra característica distintiva es la capacidad de incorporar nuevos organismos, objetivos e ideales. Podría pensarse que la proliferación de organismos de las Naciones Unidas dedicados a afrontar los problemas del mundo alimenta la ingente burocracia, pero estos nuevos organismos e iniciativas suelen encontrar innovadoras formas de abordar los problemas esenciales.

Un ejemplo presente en todo el mundo son los sitios del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En 1959, los Gobiernos de Egipto y el Sudán pidieron ayuda a la UNESCO para preservar los monumentos y los sitios amenazados por la construcción de la nueva presa de Asuán en Egipto. Especialmente en peligro estaban los monumentos de Nubia, y en 1960 el Director General de la UNESCO organizó una campaña internacional para salvar los sitios. La campaña finalizó con éxito en 1980. Para entonces, el compromiso de la UNESCO con los sitios del patrimonio internacional se había extendido a más de una campaña. Los Estados Unidos propusieron la Convención del Patrimonio Mundial a la UNESCO en 1972 y fueron el primer país en ratificarla. Los Parques Nacionales de Mesa Verde y Yellowstone, en los Estados Unidos, fueron los primeros sitios incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial en 1978. La Convención del Patrimonio Mundial difundió el concepto de los parques nacionales por todo el globo, desde el Parque Nacional de Simien en Etiopía hasta el Parque Nacional Sangay en el Ecuador. Hoy hay más de 1.000 sitios del Patrimonio Mundial en 161 países, y 191 Estados han ratificado la Convención, que destaca por ser uno de los acuerdos internacionales más respetados. La Convención ofreció una solución para un problema local, que la UNESCO convirtió en una oportunidad para la conservación a escala mundial.

Los tres primeros años de existencia de las Naciones Unidas fueron un período de gran flexibilidad. Para conmemorar este hecho, y desde abril de 2015, el Proyecto sobre la Historia de las Naciones Unidas ha puesto en marcha 70 años más tarde una iniciativa en Twitter para compartir, durante un evento, información sobre la fundación de las Naciones Unidas. El nombre de usuario es @UN_History. Durante esos primeros años, las Naciones Unidas no solo establecieron una Asamblea General y sus propios organismos. También incorporaron la experiencia de otras organizaciones internacionales que, en algunos casos, habían nacido a mediados del siglo XIX. El proyecto de informar a través de Twitter dio comienzo con la apertura de la Conferencia de San Francisco el 25 de abril de 2015. Continuará hasta 2018 a modo de crónica sobre la creación de otros organismos de las Naciones Unidas, como la OMS en 1948, y sobre la inclusión de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) como organismo especializado de las Naciones Unidas en 1947. La UIT se fundó en 1865 como Unión Telegráfica Internacional. Como una de las primeras organizaciones internacionales, coordinó la telegrafía a través de las fronteras. En 1932, cuando incorporó la radio dentro de sus competencias, se convirtió en la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Solo tras la Segunda Guerra Mundial este organismo pasó a formar parte de una organización internacional superior. Las Naciones Unidas adaptaron el escenario anterior de organizaciones internacionales para incluir a estos órganos con base en una iniciativa más amplia de unir a todos los organismos internacionales.

La cuenta de Twitter puede ayudar a los seguidores a conocer el drama que existía detrás del nacimiento de las Naciones Unidas. El proyecto narra de forma breve, ágil y vívida los hechos que se iban produciendo, en tiempo real. Consigue introducir a las Naciones Unidas en los hogares y en las oficinas de personas de todo el mundo durante unos pocos minutos al día, como ocurría con los boletines de noticias y los programas de radio hace 70 años. Por último, el proyecto describe claramente la creación de las Naciones Unidas como una experiencia vivida y determinada por cada delegación, no solo por los miembros del Consejo de Seguridad.

La historia de las Naciones Unidas nos cuenta algo más que el modo en que nació la Organización. Nos muestra la dinámica de la Organización y su capacidad para adaptarse rápidamente a la evolución de las circunstancias. Es una historia de cooperación entre países tradicionalmente antagónicos, que muchas veces se gestó entre bastidores y gracias a personas poco conocidas. En los últimos 70 años, las Naciones Unidas han destacado por su sorprendente flexibilidad y capacidad de adaptación. Estas cualidades podrán seguir fortaleciendo a la Organización en el futuro.

 

Notas

1   Project for Public Spaces, “Hall of Shame, UN Plaza, San Francisco, California”. Disponible en http://placemaking.pps.org/great_public_spaces/one?public_place_id=910&type_id=2.

2   Documents of the United Nations Conference on International Organization, San Francisco, 1945, vol. 1, General (Londres, Nueva York, United Nations Information Organizations, 1945), pág. 194.