Cooperación Para La Formación E Investigación Sobre Recursos Hídricos Entre Las Universidades De La Región Del Mar Negro

La región constituida por el Danubio, el mar Mediterráneo y el mar Negro se define como un macrosistema en el que confluyen dinámicas de recursos hídricos y vida silvestre, presiones antropógenas, patrones socioeconómicos y procesos industriales y de transporte.

 Por lo que se refiere a las dinámicas de recursos hídricos, el río Danubio, con un caudal de agua medio de 200 km³/año y una cuenca de una superficie estimada en 805.000 km², es el encargado de aportar gran parte del agua dulce vertida al mar Negro. Al mismo tiempo, el mar Negro suministra un flujo saliente neto de agua mesosalina a la cuenca oriental del Mediterráneo a través del estrecho de Bósforo, que comunica el mar Negro con el mar de Mármara (comunicado a su vez por el estrecho de los Dardanelos con el mar Egeo y, a través de este, con el mar Mediterráneo). El promedio plurianual de flujo saliente de agua de superficie es de 600 km³/año y el promedio plurianual de flujo entrante de agua de fondo se sitúa en 300 km³/año.

 La calidad y disponibilidad de recursos hídricos en las zonas costeras y el valle del Danubio constituyen un factor fundamental para el desarrollo sostenible. Los problemas relacionados con la ordenación de los recursos hídricos y la contaminación del agua están suscitando numerosos debates en la zona transfronteriza y, en ocasiones, desembocan en conflictos políticos, como en el caso de la región de Oriente Medio. De acuerdo con las simulaciones llevadas a cabo por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), se estima que, en las próximas décadas, la complejidad de los fenómenos vinculados al cambio climático influirá en el agotamiento de los recursos hídricos hasta en un 40%.

 La hidrodinámica general dentro del sistema global descrito también guarda relación con las fuentes de energía renovables. El río Danubio cuenta con un importante potencial de generación de energía hidroeléctrica y es una fuente fundamental de recursos de biomasa. En el caso del mar Negro y del mar Mediterráneo, se calcula que se ha producido una disminución generalizada del nivel de recursos energéticos marinos, entre ellos, el viento, las olas, las mareas y las corrientes. Dentro del sistema global definido, existen también zonas en las que las fuentes de energía renovables conviven con fenómenos relacionados con la erosión, como ocurre en la costa occidental del mar Negro y en las islas del mar de Mármara y el mar Egeo.

 La diversidad natural característica de la geografía de la región, junto con la diversidad inherente a las consecuencias del cambio climático, resultan especialmente problemáticas a la hora de controlar y hacer frente al cambio climático desde el punto de vista local y regional. El rasgo más común de la región del mar Negro es el aumento generalizado de las temperaturas en verano, lo que afecta al flujo entrante de agua de los afluentes y a la desertificación de la zona costera. En el Mediterráneo, la temperatura media se ha incrementado en aproximadamente 2° C y las lluvias han disminuido alrededor de un 20% en los últimos 40 años. El agua es un recurso limitado en la cuenca del Mediterráneo, donde su demanda se ha duplicado a lo largo de los últimos 50 años (280 km³/año en 2007). La agricultura es la mayor responsable de este consumo, ya que representa un 64% del mismo. Se calcula que el 40% de la demanda total de agua responde a pérdidas, filtraciones y despilfarro, procedentes especialmente del sector agrícola.

 Con respecto a las dinámicas de vida silvestre, existe un intercambio constante de ictioplancton o fitoplancton entre los sistemas constituidos por el Danubio, el mar Mediterráneo y el mar Negro. Aunque los esturiones habitan en el mar Negro, estos remontan la corriente del Danubio para desovar. Por otro lado, la circulación de embarcaciones contribuye a la introducción constante de especies exóticas en el Danubio, el mar Negro y el mar Mediterráneo. Algunas de estas especies actúan como depredadoras de la vida silvestre local, especialmente de huevas de peces, larvas y alevines, o compiten con los organismos autóctonos por la comida y el territorio.

 La tercera característica compartida subyace en las presiones antropógenas, relacionadas principalmente con la dinámica de vertido de contaminantes. La circulación de contaminantes está directamente relacionada con la circulación de agua desde el Danubio y otros afluentes del mar Negro, como los ríos ucranianos Dniéper, Bug Meridional y Dniéster, hasta el mar Negro y, de ahí, hasta el mar Mediterráneo.

 Además de los productos arrastrados por los ríos, las aguas residuales constituyen otra de las fuentes de contaminación, como es el caso de las aportadas por fuentes terrestres localizadas y no localizadas, escorrentías de ríos, precipitaciones atmosféricas y vertidos de embarcaciones accidentales o intencionados. Muchas industrias y municipios costeros vierten sus aguas residuales al mar Negro sin haberlas sometido al tratamiento adecuado, debido a que cuentan con infraestructuras poco desarrolladas en comparación con las existentes en la región del Mediterráneo. Según cálculos correspondientes a las estadísticas de la década de 1990, el volumen total de aguas residuales ascendía a aproximadamente 570 millones de m3 al año.

 La cantidad o carga de contaminantes vertidos al mar y su degradabilidad, persistencia y toxicidad para los organismos acuáticos depende del tamaño de la población y de la industrialización existente en sus cuencas de captación, así como de la capacidad de control y tratamiento de los contaminantes presentes en los vertidos. Por consiguiente, en el mar Negro y el mar de Azov, que no solamente cuentan con las mayores cuencas de captación de los mares de Europa, sino también con el mayor volumen de población dentro de la cuenca hidrográfica, la carga de contaminantes puede ser superior a la de otros mares.

 La eutrofización marina es consecuencia directa de la contaminación. En el mar Negro, el aumento de las cargas de nutrientes procedentes de la agricultura, la industria y los asentamientos urbanos, provocan cambios en la estructura y el funcionamiento del ecosistema. Dicho aumento se debe en un 50% al Danubio, mientras que el 50% restante tiene su origen, por un lado, en los ríos ucranianos Dniéper, Dniéster y Bug Meridional que discurren a lo largo de la costa noroccidental, y por otro, en los ríos turcos que discurren a lo largo de la costa meridional. Entre los mencionados cambios ocasionados, pueden señalarse los siguientes: intensificación de la floración de fitoplancton; pérdida gradual de profundidad de la zona eufótica en toda la cuenca; disminución significativa de macrófitos en aguas superficiales, un factor importante para la biodiversidad del sistema y un recurso económico fundamental, ya que estos son objeto de explotación comercial; cambios profundos en la base de la cadena alimentaria marina provocados por la floración de algas prácticamente de una única especie; hipoxia generalizada; introducción, por medio de las embarcaciones que navegan por el mar Negro, de especies exóticas, las cuales actúan como depredadoras de la fauna local o compiten con los organismos autóctonos por la comida y el territorio; reducción drástica de la biodiversidad con graves consecuencias socioeconómicas (el número de especies capturadas de peces susceptibles de explotación económica ha disminuido, pasando de 26 en la década de 1960 a 5 en la actualidad); el cierre de las principales pesquerías e industrias de procesamiento de pescado conexas y la disminución del turismo. En la región del Mediterráneo, es necesario habilitar un sistema de control para frenar el aumento de la eutrofización a partir de sustancias nutritivas, aunque ello debería limitarse a determinadas zonas como el norte del mar Adriático, el golfo de León y el delta del Nilo.

 La ralentización del tiempo de renovación influye directamente en la manera en que los contaminantes se retienen o acumulan en el ecosistema marino. Por ejemplo, el tiempo de retención se sitúa entre 0,1 y 3,9 años en el mar del Norte, mientras que asciende a 30 años en el mar Báltico, a aproximadamente 80 años en el mar Mediterráneo y llega a alcanzar los 140 años en el mar Negro.

 Entre el mar Negro y el mar Mediterráneo existe una importante interdependencia en términos de organización socioeconómica. Dos de las civilizaciones mediterráneas más importantes de la Antigüedad Clásica, la griega y la romana, se expandieron a lo largo del mar Negro y del sur del mar Rojo. Dichas civilizaciones fundaron colonias y contribuyeron significativamente al desarrollo económico de la región. Además del consiguiente desarrollo económico, este intercambio de población también propició un intercambio cultural y el surgimiento de mitos y creencias comunes en torno a la zona de ubicación de este macrosistema. Griegos y romanos fueron los más célebres, pero hubo otras muchas civilizaciones que establecieron lazos de comunicación gracias a la interconexión de las tres vías marítimas durante la Antigüedad y la Edad Media. En la actualidad, la navegación marítima e interior entre los numerosos puertos situados en el Mediterráneo, el mar Negro y el río Danubio está muy consolidada, mediante la habilitación de líneas de cruceros específicas e infraestructuras de conexión intermodal.

 La economía de los países ribereños depende en gran medida de las actividades marítimas. El turismo, el transporte, la pesca, la acuicultura y la maricultura constituyen sectores de importancia, con una aportación al producto interno bruto superior al 20% en algunos casos. En un momento de cambio global, el desarrollo de un conocimiento científico sólido que contribuya al desarrollo sostenible y a la protección del medio ambiente constituye una necesidad urgente. En concreto, existe una considerable necesidad de mejorar el grado de comprensión científica a la hora de evaluar las condiciones del medio ambiente desde un enfoque holístico y coherente que permita contribuir al mantenimiento del ecosistema.

 La Red de Universidades del Mar Negro (BSUN) se creó a raíz de la recomendación de la Asamblea Parlamentaria de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (PABSEC) y del Comité de Cultura, Educación y Asuntos Sociales, formulada durante el período de sesiones celebrado en Bucarest en agosto de 1997. Al hilo de las recomendaciones de la PABSEC, la fundación de dicha red tuvo lugar en 1998 en Constanza (Rumania), durante la Segunda Conferencia de Rectores de las Universidades de la Región del Mar Negro. La idea de crear dicha red fue acogida con satisfacción por parte de la comunidad académica de la región y se desarrolló en más de 118 universidades de 12 países miembros de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro: Albania, Armenia, Azerbaiyán, Bulgaria, Federación de Rusia, Georgia, Grecia, República de Moldova, Rumania, Serbia, Turquía y Ucrania.

 La creación de la BSUN es reflejo de una estructura de cooperación académica que promueve la iniciación de los estudiantes y la movilidad del personal académico, así como la organización de encuentros de carácter científico, escuelas de verano y talleres en diversos ámbitos. Con el fin de canalizar sus esfuerzos, la actividad de la BSUN se estructuró en una serie de programas marco de dos años de duración, propuestos y ejecutados por cada presidencia.

 La BSUN está reconocida como Entidad Colaboradora para el Diálogo Sectorial por la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro y trabaja en estrecha colaboración con la PABSEC, es miembro de la Asociación de Universidades Europeas y miembro fundador de la Iniciativa Impacto Académico de las Naciones Unidas.

 La BSUN ha firmado acuerdos de cooperación con la Asociación de Universidades de Eurasia, coordinada por la Universidad Estatal de Moscú Lomonósov, con la Asociación de Universidades de Estados del Mar Caspio, con el Programa de Cooperación del Mar Báltico y con la Red Mediterránea de Escuelas de Ingeniería. Asimismo, la BSUN ha firmado un acuerdo de cooperación con la empresa Hewlett Packard en Rumania, centrado en el ámbito de la computación de altas prestaciones y la computación en la nube, así como con el ENEA, la Agencia Nacional Italiana para las Nuevas Tecnologías, la Energía y el Desarrollo Económico Sostenible, con el fin de desarrollar actividades comunes en el ámbito de la economía verde, el desarrollo sostenible y las fuentes de energía renovables.

 Las prioridades de las actividades de la red se determinan durante la Conferencia de Rectores de las Universidades de la Región del Mar Negro / la Asamblea General de la BSUN. El último período de sesiones de la Conferencia de Rectores se celebró durante el Congreso 2012 de la BSUN, organizado como Foro sobre Cooperación Académica para la Paz y el Bienestar en las Regiones del Mediterráneo y el Mar Negro, que tuvo lugar en Tirana (Albania), del 16 al 19 de mayo de 2012. Este foro, organizado por la BSUN en colaboración con la Red Mediterránea de Escuelas de Ingeniería, la Comunidad de Universidades del Mediterráneo y la Iniciativa Impacto Académico de las Naciones Unidas, congregó a rectores, personal directivo superior universitario y responsables de la adopción de decisiones, dentro de los ámbitos de la educación superior, la investigación científica, la transferencia de tecnología y la docencia, interesados en implicar activamente a las universidades en la reconstrucción de una paz y un bienestar sostenibles en la región.

 Durante la celebración del foro, se decidió que la BSUN debería centrarse en proyectos dedicados a la gestión de recursos hídricos, incluidos cursos de posgrado sobre gobernanza y desarrollo sostenible, así como en la creación del Centro Internacional de Estudios Avanzados “Río Danubio-Delta del Danubio-Mar Negro”.

 ESTUDIO DE CASOS: LA UNIVERSIDAD DE BELGRADO

 La Cátedra de Ingeniería Hidráulica y Medioambiental de la Universidad de Belgrado cuenta con una tradición de más de 125 años. Años de cooperación con los proyectos educativos y de investigación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) dieron lugar a la creación del Centro Internacional de Investigación y Formación sobre el Drenaje Urbano (IRTCUD), que ha estado desempeñando una labor activa en el ámbito de los recursos hídricos desde 1987. Estos centros auspiciados por la UNESCO han colaborado estrechamente con organizaciones, programas y organismos de las Naciones Unidas, además de con instituciones profesionales como la Asociación Internacional de Ingeniería e Investigación Hidroambiental, la Asociación Internacional de Investigación y Control de la Contaminación del Agua, la Asociación Internacional de Ciencias Hidrológicas, la Organización Meteorológica Mundial y otras universidades e instituciones de investigación de todo el mundo.

 En los últimos años, el IRTCUD ha ampliado sus actividades más allá del ámbito del drenaje urbano, para incluir aspectos relacionados con la ordenación integrada de los recursos hídricos en zonas urbanas. Estas actividades se han llevado a cabo a través de la red de centros regionales del IRTCUD y de la red de Centros de Investigación sobre Gestión del Agua en Zonas Urbanas, de nueva creación. El principal ámbito de actividad del IRTCUD y de la mencionada red es el desarrollo y aplicación de metodologías avanzadas para la ordenación integrada de los recursos hídricos en zonas urbanas, periurbanas y rurales, así como su interacción con otros subsistemas relacionados con este tipo de ordenación en dichas zonas. Este centro y sus entidades colaboradoras han desarrollado varias metodologías innovadoras y reconocidas internacionalmente para la investigación, el modelado y la mejora de la sostenibilidad de los sistemas de ordenación de los recursos hídricos en zonas urbanas, como la evaluación de la calidad del agua, las inundaciones y el modelado de drenaje urbano basada en sistemas de información geográfica.

 El programa “EDUCATE!” Este Programa de Estudios de Posgrado sobre Ordenación de los Recursos Hídricos y el Medio Ambiente es resultado de la cooperación interuniversitaria. Se trata de un programa de posgrado internacional organizado por cuatro de las universidades más importantes de la región de Europa sudoriental: la Universidad Técnica Nacional de Atenas, la Universidad de Belgrado, la Universidad Técnica de Ingeniería Civil de Bucarest y la Universidad de Liubliana. Los estudios englobados dentro del programa “EDUCATE!” de la Universidad de Belgrado, impartidos en la Facultad de Ingeniería Civil, están orientados a universitarios recién titulados y profesionales del sector público o privado que deseen especializarse en el ámbito de la ordenación de los recursos hídricos y el medio ambiente.

 El programa pretende incrementar y mejorar las competencias académicas de los estudiantes en los siguientes ámbitos: sistemas de ordenación de los recursos hídricos en zonas urbanas (incluido el análisis, el diseño, el modelado y la gestión en todos sus aspectos); problemas en la gestión de la captación relacionados con los sistemas tanto de aguas de superficie como de aguas subterráneas y sus correspondientes procesos asociados (desarrollando capacidades específicas para el análisis, el modelado mediante diversas herramientas hidroinformáticas y la gestión de todos los aspectos clave de los sistemas de captación y ordenación integrada de los recursos hídricos); políticas en materia de recursos hídricos y medio ambiente; legislación, con especial énfasis en la legislación de la Unión Europea y la Directiva Marco sobre el Agua; procesos sociales y de determinación de políticas; y papel de la participación pública en el proceso de adopción de decisiones.

 Como reconocimiento de la necesidad de mejorar la formación e investigación en el ámbito de los recursos hídricos en la región, se concedió a la Universidad de Belgrado en 2011 la Cátedra UNESCO de Agua para el Desarrollo Ecológicamente Sostenible, cuya creación tuvo lugar en 2012.

 Esta cátedra promueve un sistema integrado de investigación, formación, información y documentación sobre la ordenación sostenible de los recursos hídricos, hidroinformática y ecohidrología. A través de ella, se espera poder contribuir al logro de los objetivos prioritarios de la UNESCO para la región II, Asia Central y África, así como al logro de la equidad de género dentro de la ordenación integrada de los recursos hídricos.

 La meta de la cátedra, a largo plazo, es contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relativos a garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y empoderar a la mujer, promoviendo el desarrollo sostenible y la resiliencia desde el punto de vista socioeconómico y medioambiental en las regiones del sudeste de Europa, el mar Negro y el mar Caspio, a través de una mejora de la gobernanza de los recursos hídricos y la capacidad de los profesionales y encargados de la formulación de políticas actuales o futuros.

 Como profesor en la Universidad Ovidio de Constanza, cuando hablo a mis alumnos sobre el agua, no me limito a enunciar sus propiedades físicas o químicas. El agua es un ejemplo perfecto de unidad dentro de la diversidad, puesto que el agua es lo que une a todo nuestro ecosistema como elemento básico y común, siendo capaz, al mismo tiempo, de presentar infinitas formas, estados y comportamientos. Este elemento básico común puede ayudar a unir a la gente y a construir nuestro futuro.