Combatir los distintos retos del mundo simultáneamente: el papel de las Naciones Unidas

La Subsecretaria General Coninsx, a la izquierda, visitando Irak el 7 de marzo de 2018, junto con el Secretario General Adjunto de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de las Naciones Unidas, Vladimir Voronkov. ©UNAMI

El terrorismo es una plaga a la que ningún continente o país es inmune. Para abordar esta amenaza global a la paz y la seguridad, la cooperación internacional es fundamental. Las Naciones Unidas se encuentran en una posición única para asistir a los Estados Miembros y ayudarles a evitar de forma eficaz los actos terroristas en sus fronteras y entre regiones. El enfoque multidimensional propuesto por las Naciones Unidas también ofrece los medios para que los países aborden problemas diferentes pero interconectados simultáneamente entre sí.

Una de las herramientas disponibles para abordar un sinfín de problemas globales es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Algunos de estos objetivos, que son ambiciosos y cruciales por sí mismos como forma de tratar los retos relacionados con el desarrollo, también pueden contribuir de forma directa o indirecta con los esfuerzos para combatir el terrorismo abordando las condiciones que favorecen su proliferación. Algunas de estas condiciones se han identificado como ausencia de oportunidades socioeconómicas, marginalización y discriminación, mala gobernanza, vulneraciones de los derechos humanos y el estado de derecho, conflictos prolongados sin resolver y radicalización en las cárceles.

Aunque la Agenda 2030 es fundamental para afrontar los diversos retos relacionados con el desarrollo a los que se enfrenta el mundo, la responsabilidad de abordar las amenazas a la paz y la seguridad internacionales, incluido el terrorismo, recae sobre el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Desde 2001, el Comité contra el Terrorismo especializado del Consejo supervisa la implementación de resoluciones relevantes para que los Estados Miembros puedan evitar y abordar el terrorismo. La Dirección Ejecutiva del Comité contra el Terrorismo (DECT) lleva a cabo las decisiones políticas del Comité, realiza evaluaciones de expertos de los Estados Miembros y facilita a los países asistencia técnica para la lucha contra el terrorismo. Entre 2004 y 2014, el trabajo de la DECT ha tomado como orientación tres resoluciones principales; en los últimos tres años y medio, se han adoptado más de 20 resoluciones del Consejo de Seguridad adicionales que no solo afectaban al trabajo de la DECT, sino que influyen en esfuerzos internacionales más amplios.

El aumento considerable del número y alcance de las resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad en este ámbito está vinculado a los eventos globales. Dado que el panorama global del terrorismo ha evolucionado de manera significativa durante los últimos años, el Consejo ha respondido tomando una medida decisiva.

Un grave acontecimiento durante los últimos años fue el surgimiento del Estado Islámico (Dáesh) y su posterior declive territorial. No obstante, la retirada de la organización terrorista de las zonas de conflicto de Irak y Siria plantea una serie de problemas de diversa índole para el mundo, como los combatientes terroristas extranjeros; la financiación del terrorismo; las amenazas a la seguridad de la aviación y las infraestructuras críticas, incluidos los blancos «fáciles»; la adquisición de armas por parte de los terroristas; el tráfico de personas; la propaganda terrorista; y la explotación por parte de los terroristas de las tecnologías de la comunicación y la información (TIC).

Uno de los retos más críticos relacionados con el panorama en desarrollo del terrorismo consiste en la reubicación y el regreso de los combatientes terroristas extranjeros. Aunque solo una pequeña parte de los retornados y reubicados de Irak y Siria han estado involucrados en actos terroristas, los que sí lo estuvieron fueron responsables de algunos de los ataques más letales de las últimas tres décadas. Los combatientes terroristas extranjeros también desempeñaron un papel significativo a la hora de crear y fortalecer los grupos terroristas y de radicalizar y reclutar mediante redes terroristas. Resulta especialmente difícil para los Estados evaluar qué retornados suponen actualmente una amenaza, o pueden actuar como radicalizadores, reclutadores o creadores de grupos terroristas en el futuro. Incluso aunque la encarcelación podría mitigar o, al menos, retrasar el riesgo que suponen los combatientes terroristas extranjeros retornados y reubicados, muchos Estados han encontrado dificultades para aplicar condenas penales contra ellos. Esto está relacionado con las dificultades para obtener pruebas, que se podrían usar en un tribunal, de lo que suele ser más bien un campo de batalla en lugar de una escena del crimen tradicional, un problema que la resolución 2322 del Consejo de Seguridad (2016) pretender abordar. De conformidad con la resolución 2396 del Consejo (2017), se pide a los Estados Miembros que compartan información y pruebas, además de que desarrollen estrategias a medida relativas a la persecución, rehabilitación y reintegración, incluidos los programas que abordan la radicalización en las cárceles. El Consejo también se centra en las necesidades de los niños afectados por las actividades de los combatientes terroristas extranjeros, incluidos los nacidos en territorios controlados por una organización terrorista.

Otro problema grave es el uso por parte de los grupos terroristas de Internet y las redes sociales para incitar a los actos de terrorismo, así como para facilitar una serie de actividades ilícitas, como el reclutamiento, o para financiar, planificar, cometer y promover actos terroristas. Aunque estos retos no son nuevos, cada vez existe un mayor escrutinio a medida que empresas y Gobiernos observan dificultades para encontrar un equilibrio entre garantizar un entorno abierto y evitar los abusos.

La iniciativa «Tech Against Terrorism» (Tecnología contra el terrorismo) se lanzó en 2017 como respuesta directa al abuso terrorista de la tecnología. Se trata de una alianza entre lo privado y lo público que tiene como objetivo ayudar a los Estados Miembros y a las empresas a abordar estos y otros problemas relacionados, y que cuenta con el apoyo y la implicación activa de líderes clave de la industria, como Facebook, Google, Microsoft y Twitter. La DECT y la organización no gubernamental suiza ICT4Peace pusieron esta iniciativa en marcha con el objetivo de crear puentes entre los socios, dando lugar en última instancia al desarrollo de un marco normativo de autorregulación que pueda servir como orientación para las respuestas al uso que los terroristas hacen de Internet. «Tech Against Terrorism» también ofrecerá el desarrollo e implementación de medidas para abordar las actividades terroristas en línea a las empresas de tecnología y redes sociales más pequeñas, las cuales se enfrentan a un sinfín de retos (ya sean humanos, financieros o relacionados con la gestión). El Consejo de Seguridad ha reconocido esta iniciativa en sus resoluciones 2395 y 2396 (2017). La resolución del Consejo 2354 (2017) también es importante en este contexto, ya que se centra en combatir la propaganda terrorista y evitar el uso terrorista de Internet.

Desde su creación, la DECT ha realizado más de 140 visitas a más de 100 Estados Miembros, ubicados en todas las regiones del mundo, en nombre del Comité contra el Terrorismo. La DECT, un miembro importante del Equipo Especial sobre la Ejecución de la Lucha contra el Terrorismo (EEELT), trabaja muy de cerca con la Oficina de Lucha contra el Terrorismo de las Naciones Unidas, y es responsable de coordinar los esfuerzos del sistema de las Naciones Unidas en este ámbito. Poseemos grandes conocimientos, especialmente con respecto a las capacidades contra el terrorismo de los Estados Miembros. Dados los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos actualmente en todo el mundo, incluidos aquellos relacionados con el desarrollo, la seguridad, el estado de derecho y los derechos humanos, todos tenemos que trabajar simultáneamente en varios aspectos. Al mismo tiempo, nadie puede abordar todos estos problemas de forma aislada. La cooperación es fundamental. Solo mediante una acción persistente y cumpliendo nuestros compromisos comunes, podremos lograr un mundo seguro, próspero y sostenible.

La DECT está preparada para compartir el conocimiento y las buenas prácticas que hemos recopilado a lo largo de los años, incluida la experiencia técnica sobre cómo aplicar mejor las resoluciones del Consejo de Seguridad pertinentes. En mi calidad de Directora Ejecutiva de la DECT, animo a todas las partes a aprovechar esta oportunidad.