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Los esfuerzos desplegados por la Organización han permitido atender las necesidades inmediatas de personas cuyas vidas fueron devastadas por sucesos como terremotos, hambrunas y guerras. También hemos prestado ayuda a comunidades afectadas en la reconstrucción de infraestructuras e instituciones, aumentando su resistencia para ayudar a protegerlas de catástrofes futuras.

La urgencia que ello reviste es muy clara: si continúan las tendencias demográficas y los conflictos en curso —conflictos complejos y prolongados con un alto riesgo de recurrencia, desplazamientos forzados en una escala sin precedentes, conflictos urbanos y una desigualdad creciente—, se acentuará la disparidad existente entre las necesidades y la respuesta.

La necesidad urgente de hallar mejores soluciones para los millones de personas cuyas vidas han sido devastadas por conflictos y violencia es una de las razones por las que el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon decidió convocar la Cumbre Humanitaria Mundial los días 23 y 24 de mayo de 2016 en Estambul.

Estamos en presencia de una crisis mundial relacionada con el desplazamiento de personas, y como comunidad global debemos enfrentarla. Es preciso intervenir, demostrar empatía. Es preciso pensar qué podemos hacer como personas, familias, vecindarios, comunidades, Estados y naciones.

Las crisis humanitarias tienen un costo de millones de dólares para la economía mundial. Detienen e incluso revierten las ganancias alcanzadas en materia de desarrollo. Cada año aumentan las necesidades, al igual que los costos.

La discriminación y la exclusión, la corrupción, la falta de gobernanza, la impunidad, la pobreza arraigada y la falta de oportunidades son las principales causas de los conflictos. Se ven agravadas por los efectos del cambio climático y la competencia cada vez mayor por recursos decrecientes.

Más allá de los gobiernos, la comunidad internacional debe aprovechar el potencial de las empresas para transmitir sus aptitudes y capacidades fundamentales. Aunque el empresariado es todavía un factor modesto en las actividades humanitarias, posee creatividad y capacidad en la escala necesaria para proporcionar soluciones nuevas en materia de gestión de riesgo, apoyo de la prestación de ayuda, creación de empleos y modernización de la transparencia y la rendición de cuentas.

A nivel mundial los desastres naturales afectan por término medio a más de 200 millones de personas y desplazan a más de 20 millones de personas por año . La repercusión de los peligros naturales y la preparación y la respuesta en esos casos serán un tema central para la comunidad humanitaria y los dirigentes mundiales cuando se celebre la Cumbre Humanitaria Mundial en Estambul, en mayo de 2016.

En esencia, una cooperación sostenida entre los agentes internacionales, nacionales y locales da lugar a una respuesta más coherente entre los asociados humanitarios; aumenta la sensibilización sobre la necesidades reales y las estrategias a más largo plazo; reduce la duplicación en la asistencia; y ayuda a garantizar la vinculación entre la asistencia en materia de refugios y la construcción de viviendas más resilientes.

A la par con el descenso continuado del costo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, se observa una revolución digital progresiva que estimula el cambio tanto en las poblaciones locales como en los organismos internacionales.

Los efectos destructivos de los desastres naturales se hacen sentir más en los países más pobres que en los más prósperos. Aunque tanto las naciones ricas como las naciones pobres están a expensas de peligros naturales, en los 40 últimos años la mayor parte de los 3,3 millones de muertes relacionadas con desastres ocurrieron en países pobres.

El fortalecimiento de los vínculos entre las ONG nacionales y sus contrapartes internacionales en África requerirá, durante la Cumbre y después, un alto grado de transparencia y honestidad; respeto por las contribuciones de cada cual; reconocimiento de las ventajas comparativas y los mandatos; identificación de los beneficios mutuos aumentando la asistencia a las poblaciones afectadas por crisis de manera que se obtengan mejores resultados mediante un trabajo conjunto en lugar de competencia; y valor y disposición por parte de todos los agentes para evaluarse a sí mismos y ceder el poder o los recursos.

Actualmente, el 93% de las personas que viven en la pobreza extrema habitan en países afectados por crisis humanitarias. Evidentemente, cada dólar de la ayuda se necesita para ayudar a mitigar sus sufrimientos.

Casi el 50% de la población mundial, estimada en 3.500 millones de personas, ya vive en zonas urbanas, y las proyecciones sugieren que aumentará al 70% en 2050.

Web Special

Octubre 2013

La pobreza suele ser la causa principal de la mala gestión de los recursos naturales y la degradación resultante de los ecosistemas. Las prácticas de ordenación integrada de los recursos hídricos no serán sostenibles si se imponen sobre comunidades que tienen pocas o ninguna alternativa como medio de vida y para la seguridad alimentaria.

В настоящем выпуске представлен широкий спектр мнений, касающихся вопросов по усовершенствованию международной гуманитарной системы, а также анализ ситуации и воспоминания авторов, которым довелось участвовать в операциях по оказанию гуманитарной помощи и по преодолению последствий стихийных и антропогенных бедствий. Выпуск планировался в качестве поддержки целей первого Всемирного саммита по гуманитарным вопросам, который проводился в Стамбуле, Турция, 23 – 24 мая 2016 года.

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