Artículo

Vol. L No. 1 2013
Octubre 2013
ACCIÓN COLECTIVA Interés y función del sector privado en la colaboración para resolver los problemas relacionados con el agua en zonas urbanas y rurales

ACCIÓN COLECTIVA Interés y función del sector privado en la colaboración para resolver los problemas relacionados con el agua en zonas urbanas y rurales

PROBLEMAS RELACIONADOS CON EL AGUA: RIESGOS E INTERESES COMPARTIDOS

 Como muchos de nosotros ya sabemos, el agua representa uno de los problemas clave de cara al desarrollo sostenible en el siglo XXI. La demanda total de agua en todo el mundo ha crecido de forma sostenida durante el último siglo y se prevé que la tendencia continúe. En muchas regiones, la creciente demanda de agua, la limitación de los suministros, la polución, las infraestructuras inadecuadas y la ausencia de capacidades de gestión han provocado la escasez de agua. La sobreasignación de permisos de explotación de las aguas superficiales ha dado como resultado que los aportes hídricos sean insuficientes y, en consecuencia, ha generado daños en importantes hábitats ribereños y sistemas acuáticos. Las ciudades en expansión se esfuerzan por construir infraestructuras siguiendo el ritmo de crecimiento de la población, mientras que los habitantes de las comunidades rurales no disponen de agua suficiente para su subsistencia o se ven forzados a desplazarse muchos kilómetros para acceder a agua no contaminada, lo que los expone a riesgos y va en detrimento de su productividad económica.

 Históricamente, el acceso al agua ha sido una importante preocupación estratégica para muchas empresas. Sin embargo, las tendencias más recientes a escala mundial indican que la oferta, la calidad y la fiabilidad de los servicios de abastecimiento de agua se enfrentan a amenazas cada vez más graves, así como que las expectativas de los interesados están cambiando, lo que provoca que el agua hoy represente un riesgo mucho mayor para la viabilidad de los negocios que hace décadas. La competencia y la demanda crecientes implican la posibilidad de que no haya reservas suficientes de este recurso clave para mantener la producción. La contaminación del agua incrementa significativamente el coste del pretratamiento para muchas empresas. Las infraestructuras obsolescentes y la ausencia de capacidad de gestión gubernamental están causando que el suministro de agua sea insuficiente e irregular, lo que a veces provoca que la actividad industrial se vea estancada. A medida que se intensifican los problemas y las demandas, los gobiernos incrementan los controles sobre la utilización de los recursos hídricos y los vertidos de aguas residuales, como medio para mitigar el agotamiento y la degradación de los recursos, mientras crece la probabilidad de que las comunidades y los grupos de la sociedad civil hagan responsables a las empresas de las prácticas insostenibles.

 Al mismo tiempo, los gobiernos y la sociedad civil tienen grandes dificultades para avanzar de forma efectiva hacia el objetivo de lograr una gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos en aras del bien común, debido a la escasez de recursos y de voluntad política, especialmente en el Sur Global. Tanto agentes públicos como privados han comenzado a percatarse y concienciarse de que resolver los problemas mundiales relacionados con el agua no es una empresa que se pueda acometer en solitario. Esta concienciación ha generado un mayor interés por emprender una acción colectiva y coordinada, que explote las fortalezas técnicas, los recursos y el poder de convocatoria de los sectores público y privado, así como de la sociedad civil, los círculos académicos, las comunidades y otros agentes, para lograr una ordenación de los recursos hídricos más sostenible.

 RIESGOS ECONÓMICOS RELACIONADOS CON EL AGUA: DENTRO Y FUERA DE LOS LÍMITES DE LA EMPRESA

 Tradicionalmente, la ordenación corporativa de los recursos hídricos ha consistido en implementar mejoras operacionales (por ejemplo, para la eficiencia en el consumo de agua) en las instalaciones propias de la empresa. Este proceso ha dado como resultado ahorros en el consumo y reducciones de la contaminación muy notables, mitigando así los efectos sobre el medio ambiente y la sociedad y, a menudo, reduciendo los gastos derivados del agua y relacionados con ella para las empresas (gastos en energía, productos químicos, etc.). Sin embargo, si bien es cierto que las operaciones contaminantes o antieconómicas crean riesgos para las empresas, los riesgos para el mundo empresarial relacionados con el agua se originan, en la misma o incluso mayor medida, por las condiciones insostenibles de las cuencas hidrográficas, sobre las cuales las empresas tienen solamente una influencia limitada, como la escasez de agua, la contaminación o la laxitud en la gobernanza del agua.

 Por ejemplo, el contexto hidrológico es tal vez, como era de esperar, un factor clave para determinar los riesgos derivados del agua. A menudo, la disponibilidad física del agua en una región influye sobre el funcionamiento de los ecosistemas y el acceso a los servicios de abastecimiento de agua para la industria y las comunidades locales. A medida que se agudiza la escasez de agua, existe un suministro de agua menor para responder a todas las demandas humanas, así como a los aportes hídricos necesarios para alimentar los hábitats acuáticos. Cuando la escasez de agua se intensifica, se incrementan las probabilidades de que las empresas no consigan un suministro suficiente de agua para continuar con sus operaciones. También crece la probabilidad de que la utilización del agua para fines industriales tenga como resultado impactos sociales o ambientales negativos, que en última instancia pongan en peligro la licencia legal o social de las empresas para operar.

 El contexto sociopolítico y el grado en que la población tiene acceso a los servicios de abastecimiento de agua conforman otro componente clave del riesgo a nivel institucional derivado del agua. Las limitaciones en el acceso al agua de las comunidades o las desigualdades en la asignación de permisos de explotación incrementan la probabilidad de que la presencia industrial en una zona contribuya, ya sea en la realidad o en la percepción, a la inestabilidad social. La combinación de una instalación industrial con grandes asignaciones de explotación de recursos en una zona con presencia de comunidades marginadas que no disponen de un abastecimiento de agua suficiente puede desembocar en problemas para la empresa.

 El contexto político e institucional también desempeña un papel clave a la hora de determinar la capacidad de una región para adaptarse a los problemas relacionados con el agua, como el cambio climático, y por tanto, hasta qué punto suponen un riesgo para las empresas. La exposición al riesgo de una fábrica, por tanto, depende de la capacidad de la política y gestión públicas del agua para ofrecer servicios de abastecimiento, dar respuesta a los riesgos relacionados con el agua a largo plazo, crear regímenes de asignación de permisos de explotación eficaces y elaborar y aplicar normativas sobre la calidad del agua. Los errores en la política de aguas y su implementación pueden provocar, entre otros problemas, que los suministros de agua a la industria sean insuficientes o irregulares.

 EL RIESGO COMPARTIDO Y EL PAPEL DE LAS EMPRESAS EN LA COLABORACIÓN INTERSECTORIAL SOBRE EL AGUA

 La realidad de los riesgos relacionados con el agua que se derivan de las prácticas de las empresas y de las condiciones de las cuencas hidrográficas implica que las empresas están interesadas en garantizar la eficacia de la ordenación de los recursos hídricos en las cuencas hidrográficas donde operan. Un interés compartido con los gobiernos, la sociedad civil, las comunidades y otros agentes. Por lo tanto, muchas empresas tratan de posibilitar y fomentar una mejor ordenación de los recursos hídricos, a través de las siguientes medidas:

  • El fomento y la financiación de prácticas eficientes para la utilización del agua en toda una cuenca hidrográfica.
  • La contribución con medios financieros al sistema local de saneamiento y abastecimiento de agua, a las infraestructuras o infraestructuras operativas (por ejemplo, el tratamiento de aguas residuales) para usos municipales y comunitarios.
  • La colaboración con las comunidades para mejorar el acceso a los servicios de abastecimiento de agua.
  • El establecimiento de plataformas participativas y otros procesos democráticos para la adopción de decisiones o la supervisión en materia de gobernanza de los recursos hídricos, o la participación en ellos.
  • El fomento del desarrollo de una política y unas normas equitativas y eficaces.
  • El intercambio o la recopilación de datos relacionados con los recursos hídricos y el respaldo de la investigación, la promoción y la supervisión.
  • La promoción de la concienciación pública acerca de los problemas relacionados con los recursos hídricos.

 Sin embargo, muchas empresas se están percatando de que tales proyectos consiguen ser más eficaces y transformadores cuando se llevan a cabo en colaboración con los gobiernos, la sociedad civil, las comunidades y otros agentes. Las empresas procuran asociarse con otros agentes organizativos para obtener perspectivas diferentes, ampliar las competencias internas, aumentar la influencia, mejorar la credibilidad y aunar recursos para dar respuesta a los riesgos compartidos relacionados con el agua. Concretamente, desde una perspectiva empresarial, la acción colectiva permite:

  • Una articulación clara de los problemas, la propiedad compartida de las soluciones y claridad en el propósito común.
  • Una adopción de decisiones mejor fundamentada por parte del que creó el negocio y otras partes respecto a su implicación.
  • Más amplitud y profundidad en la motivación y el impulso dirigidos a respaldar las mejoras relacionadas con el agua.
  • Un caudal más amplio de conocimientos especializados, capacidades o recursos financieros centrado en fomentar el cambio.
  • Resultados más duraderos con un fuerte respaldo de las partes participantes.
  • El establecimiento y mantenimiento de la credibilidad y la legitimidad con las partes que tengan un interés fundamental, lo que resultaría en una licencia social más sólida para operar en todos los aspectos de las relaciones con las comunidades.
  • Una gobernanza de los recursos hídricos más fuerte y sostenible, con la participación de múltiples interesados.

 Desde las perspectiva de los agentes no pertenecientes al mundo empresarial, la colaboración con el sector privado acerca de los objetivos comunes en materia de agua puede ofrecer muchas ventajas, como los conocimientos técnicos, recursos financieros significativos, más y mejor información, una mayor visibilidad y acceso a la adopción de decisiones y tecnología de vanguardia.

 LA COLABORACIÓN INTERSECTORIAL EN ACCIÓN: EJEMPLOS ACTUALES DE ACCIÓN COLECTIVA

En todo el mundo surgen buenos ejemplos de colaboración intersectorial mutuamente beneficiosa, tanto en contextos urbanos como rurales. Por ejemplo, Intel Corporation tiene una de las fábricas de semiconductores más sofisticadas del mundo en Chandler (Arizona), situada en la región desértica del suroeste de los Estados Unidos. Cuando se planificaron las instalaciones, los ingenieros de Intel sabían que trabajar en un clima árido les exigiría dirigir su atención más allá de los propios límites de Intel para buscar otras oportunidades y soluciones sostenibles relacionadas con el agua. Como resultado, Intel colaboró con el municipio de Chandler para diseñar un enfoque integral y de colaboración para la ordenación de los recursos hídricos. Dicho enfoque incluía la construcción de una avanzada planta de purificación del agua por ósmosis inversa para tratar el agua limpia empleada para operaciones de enjuagado en la fábrica de Intel y convertirla en agua potable antes de devolverla al acuífero subterráneo municipal. Desde 1996 esta estrategia ha devuelto más de 15.140 millones de litros de agua al acuífero. Intel también ha celebrado un acuerdo con la administración local de recursos hídricos para recuperar millones de litros de aguas residuales procesadas para las torres de refrigeración de la planta, los equipos de reducción de la contaminación y los jardines, con el fin de regar tierras de cultivo cercanas a diario.

Sasol, una empresa integrada a escala mundial especializada en productos químicos y energía, cuyas principales instalaciones de producción se encuentran en Sudáfrica, ha reconocido la seguridad del agua como un problema importante para sus operaciones, caracterizadas por su gran dependencia del sistema fluvial interior del río Vaal. Sasol utiliza cerca del 4% del volumen de aguas captado de la cuenca, mientras que las municipalidades utilizan aproximadamente el 30%, volumen del cual las pérdidas de agua pueden suponer hasta un 45% debido a la obsolescencia de las infraestructuras. Sasol se dirigió a las municipalidades para poner en marcha iniciativas de conservación del agua. Un proyecto de este tipo empleó fondos de Sasol para reparar la gestión de la presión con un municipio, reduciendo así el consumo de agua y potenciando el abastecimiento. Financiado por Sasol, este proyecto ahorra 28 megalitros por día, con un coste de 500.000 dólares. En comparación, también se valoró en aquel momento un proyecto destinado a mejorar la eficiencia en la utilización interna del agua en la planta de Sasol, que habría requerido 50 millones de dólares y solamente habría permitido ahorrar 18 megalitros diarios.

 Suez Environnement ha patrocinado y moderado las iniciativas llevadas a cabo en diversas cuencas hidrográficas para reunir a un amplio espectro de interesados en las deliberaciones sobre calidad y cantidad de agua y condiciones generales de la cuenca. En dichas deliberaciones participaron, entre otros, operadores agrícolas, una comunidad de interesados a quienes Suez Environnement no había logrado implicar anteriormente. Las deliberaciones iniciales se centraron en los importantes datos de vigilancia reunidos por Suez Environnement. La información señalaba cuál era el papel fundamental que las operaciones agrícolas desempeñaban en relación con la calidad del agua en las cuencas hidrográficas afectadas e identificaba un conjunto de prácticas agrícolas que podrían reducir los efectos sobre la calidad del agua.

 FOMENTO DE UNA MAYOR ACCIÓN CORPORATIVA SOBRE EL AGUA Y PREVENCIÓN DE RESULTADOS NEGATIVOS

 A pesar de que empresas, organizaciones no gubernamentales, comunidades y gobiernos tienen un interés común general en la ordenación sostenible de los recursos hídricos, existen muchos puntos específicos donde los intereses pueden ser divergentes. Por ejemplo, si bien el sistema en conjunto se beneficia de las asignaciones de permisos de explotación del agua que impiden su utilización innecesaria, determinados agentes tienen interés en potenciar al máximo su asignación en relación con los demás usuarios. Es cierto que estos conflictos a corto plazo han caracterizado a muchas estrategias y políticas empresariales sobre el agua durante las últimas décadas, provocando un gran escepticismo sobre las motivaciones de las empresas y críticas a su indebida influencia sobre las decisiones de políticas en materia de recursos hídricos, a pesar de los beneficios potenciales de tales estrategias. En el siguiente documento se ofrece una presentación exhaustiva sobre cómo pueden trabajar las empresas para involucrarse de forma responsable en intereses externos sobre los problemas compartidos relacionados con el agua: http://ceowatermandate.org/files/Guide_Responsible_Business_Engagement_Water_Policy.pdf.

 Aunque estos conflictos potenciales son una realidad, las nuevas prácticas de empresas líderes indican que las empresas adoptan cada vez con más frecuencia estrategias sobre el agua que priorizan la viabilidad a largo plazo mediante la inversión en sistemas de ordenación sostenible de los recursos hídricos en lugar de buscar beneficios a corto plazo. Para animar a más empresas a participar de una manera más sustantiva en la ordenación de los recursos hídricos, aún es necesario: 1) sensibilizar al mundo empresarial acerca de los problemas relacionados con el agua; 2) promover la capacidad de grupos que se enfrenten a problemas similares relacionados con el agua para comunicarse entre sí (un papel que está empezando a desempeñar el Water Action Hub creado recientemente por el CEO Water Mandate); y 3) mejorar la capacidad de los interesados para evaluar de forma independiente la eficacia de las colaboraciones empresariales, de forma que las buenas prácticas sean recompensadas y las prácticas irresponsables sean desincentivadas. 

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